India y nueva zelanda sellan acuerdo comercial: 20.000 millones en juego y un duro golpe a los productores lácteos neozelandeses

Nueva Delhi y Wellington han rubricado un pacto de libre comercio que abre las puertas a un mercado de 1.400 millones de consumidores para Nueva Zelanda, pero que, paradójicamente, genera incertidumbre en su sector lácteo.

Una apuesta arriesgada: 95% de las exportaciones neozelandesas a la india, ahora sin barreras

El acuerdo, formalizado este lunes, implica la eliminación o reducción de aranceles sobre una amplia gama de productos, desde frutas como kiwis y manzanas hasta hierro, acero y aluminio reciclado. Un movimiento que, según el gobierno neozelandés, representa una oportunidad inigualable para impulsar sus exportaciones. Christopher Luxon, primer ministro de Nueva Zelanda, lo describe como ‘una puerta a la oportunidad’ para sus empresas.

Pero la euforia tiene un matiz amargo. India ha optado por proteger sus sectores agrícolas más sensibles – lácteos, café, azúcar, especias, aceites vegetales y caucho – manteniendo barreras comerciales. Un escollo importante para la industria láctea neozelandesa, su principal motor de exportación.

20.000 Millones en inversión y una estrategia de diversificación

20.000 Millones en inversión y una estrategia de diversificación

El acuerdo no solo implica la eliminación de aranceles, sino también un compromiso de inversión de 20.000 millones de dólares por parte de Nueva Zelanda. Un dato que, según Piyush Goyal, Ministro de Comercio de la India, refleja su ambición por diversificar sus fuentes de importación y reducir su dependencia de mercados más volátiles.

La estrategia de Nueva Zelanda se adentra en otros ámbitos: 118 sectores de servicios, desde la construcción y las telecomunicaciones hasta el turismo y la tecnología. Además, se facilita el acceso a visados temporales para profesionales indios (5.000 plazas) y a visados de trabajo para jóvenes (1.000 plazas), abriendo un camino para la colaboración y el intercambio de talento.

Tiempos y condiciones: un phasing de las reducciones arancelarias

La implementación del acuerdo no será inmediata. Se prevén reducciones graduales en los aranceles del vino (10 años), acceso inmediato a ingredientes lácteos para reexportación y una fase de siete años para la liberalización de la fórmula infantil y los productos lácteos de alto valor. A su vez, se halvan los aranceles sobre los albúminas lácteas, dentro de una cuota específica para Nueva Zelanda. Un proceso que, aunque lento, permitirá a ambas economías adaptarse a las nuevas dinámicas comerciales.

El volumen actual de comercio entre ambos países se sitúa en torno a los 2.400 millones de dólares anuales, una cifra que, según las proyecciones, podría duplicarse en los próximos diez años. Una apuesta audaz que, sin duda, pondrá a prueba la capacidad de adaptación de ambos mercados.

Un paso más en la expansión de nueva zelanda

Este acuerdo se enmarca en la estrategia de Nueva Zelanda para doblar sus exportaciones en una década y, al mismo tiempo, reforzar su posicionamiento como un socio comercial clave en el sur de Asia. La aprobación parlamentaria neozelandesa es, por ahora, un trámite casi seguro, dada la amplia aprobación política que el pacto ha recibido. Pero, como bien sabe cualquier inversor experimentado, los mercados son líquidos, las condiciones cambian y lo que hoy es una oportunidad, mañana podría ser un riesgo.