Guerra en irán desata tormenta económica a nivel global
La guerra en Irán ha desencadenado una reacción en cadena que amenaza con desestabilizar economías emergentes y desarrolladas, según revelan las últimas previsiones y análisis. La escalada del conflicto en Medio Oriente ya no es un problema regional; es una crisis global con repercusiones tangibles en los mercados financieros y la estabilidad de gobiernos.
Impacto directo en el medio oriente y sus vecinos
Qatar, particularmente vulnerable al cierre del Estrecho de Hormuz, ha anunciado su primer déficit comercial en la historia, con una caída del 9% en su Economía proyectada para este año, superando ampliamente las estimaciones del FMI. El daño a la planta de gas natural licuado (GNL) agrava aún más la situación, evidenciando la fragilidad de una Economía altamente dependiente de este recurso.
A nivel global, el Fondo Monetario Internacional ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para las economías emergentes y en desarrollo, situándolas en un 3.9%, un descenso significativo respecto al 4.2% anterior. La advertencia de que el impacto completo se sentirá pronto es contundente: ‘Un impacto pleno está llegando y no está lejos’, afirmó el ministro de Finanzas qatarí Ali Ahmed Al-Kuwari.

El aumento de los precios de la energía y el riesgo de subidas de tipos de interés
El incremento en los costes de la energía, impulsado por la incertidumbre geopolítica, está ejerciendo una presión considerable sobre los bancos centrales. Desde las subidas de tipos en Filipinas hasta la postura más restrictiva de Turquía, Polonia, Hungría, República Checa, India y Sudáfrica, la tendencia es clara: se busca frenar la inflación a toda costa, incluso a expensas del crecimiento. Los mercados, por su parte, anticipan un endurecimiento de la política monetaria en la mayoría de las economías emergentes en los próximos seis meses.
‘Las presiones inflacionistas y el sentimiento de riesgo podrían endurecer las condiciones financieras, elevando los rendimientos de los bonos’, advierte Zahabia Gupta de S&P Global, señalando un escenario de mayor coste del endeudamiento para muchos países.
Subsidios fiscales al borde del colapso
Los gobiernos de las economías emergentes ya destinan centenas de miles de millones de dólares anuales a subsidiar el coste de la energía para los ciudadanos. La reciente escalada de precios amenaza con disparar aún más estos gastos, poniendo en peligro las finanzas públicas. El FMI estima que los subsidios globales alcanzaron los 725.000 millones de dólares en 2024, un 6% del PIB mundial, una cifra superior al 12% de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. El riesgo es especialmente elevado en el Medio Oriente, el Norte de África, Europa Central y Asia, donde se concentra tres cuartos de los subsidios mundiales.
Destacan Egipto, Turquía, Indonesia, India, Hungría y Polonia como países particularmente vulnerables ante el aumento de la deuda y la imposibilidad de sostener las políticas de subsidio a largo plazo.
Crisis en los países más débiles
Países como Egipto, Sri Lanka y Pakistán se encuentran al borde del abismo, reviviendo las secuelas de crisis anteriores. Egipto enfrenta la amenaza de una caída en los ingresos turísticos y las remesas, mientras que Sri Lanka ha reintroducido subsidios y ha buscado alivio del FMI. Pakistán, con unas reservas de divisas de solo tres meses de importaciones, se enfrenta a una situación crítica que exige una intervención urgente.
La situación en África subsahariana es especialmente preocupante, donde la dependencia del petróleo importado se suma a las fragilidades financieras. La ‘onda de choque’ del aumento de los precios del crudo amenaza con desestabilizar aún más las economías más vulnerables.
Conclusión: un futuro incierto
La guerra en Irán ha expuesto la interconexión de la Economía global y la vulnerabilidad de las economías emergentes. La situación exige una respuesta coordinada y una gestión prudente para evitar un colapso financiero y social a gran escala. La pelota está en el tejado, y el tiempo apremia.
