Deuda global al borde del precipicio: ¿es este el nuevo 1970?
El mundo se encuentra en una posición peligrosamente precaria: la mayor deuda jamás registrada, más de 348 billones de dólares, coexiste con una creciente inestabilidad geopolítica. Ruchir Sharma, de Rockefeller International, ha encendido las alarmas, advirtiendo que esta combinación, especialmente en el caso de Estados Unidos, podría desencadenar una crisis de proporciones épicas.
La sombra del petróleo y el déficit descontrolado
Sharma, en un artículo publicado en el Financial Times, señala que la actual situación evoca los turbulentos años 70, cuando los shocks petroleros llevaron a los gobiernos a incurrir en déficits de manera crónica. La deuda pública de los países del G7 se disparó, pasando de un 20% del PIB a superar el 100%. Lo que nadie cuenta es que, a pesar de ser el mayor productor de petróleo del mundo, Estados Unidos se encuentra igualmente vulnerable. Su déficit anual, que ya alcanzaba un preocupante 6% del PIB el año pasado, es el más alto entre las economías desarrolladas.
El conflicto con Irán, que ya ha superado las seis semanas de lo pronosticado por Trump, agrava aún más la situación. Mientras los gobiernos se apresuran a implementar controles de precios, programas de racionamiento y subsidios, muchos carecen de los recursos fiscales necesarios. Los inversores de bonos, por su parte, no tardarán en castigar cualquier intento de gasto excesivo.
La Reserva Federal se encuentra, en definitiva, con las manos atadas. Tras cinco años de fracasos en su intento de reducir la inflación al 2%, las perspectivas de recortes de tipos de interés para mitigar una posible desaceleración económica se desvanecen. La cifra habla por sí sola: las recientes subastas de bonos del Tesoro han tenido una demanda débil, lo que ha provocado que los rendimientos suban por encima de lo esperado, reflejando la preocupación de los inversores sobre el impacto de la guerra de Irán en el déficit y la deuda pública.

¿Quiénes son los más vulnerables?
La lista de naciones más expuestas es preocupante: aquellas con mayor deuda pública y déficits, combinados con bancos centrales que no logran controlar la inflación. Además de Estados Unidos y el Reino Unido, Sharma señala a Brasil, Egipto e Indonesia como países especialmente vulnerables en el mundo emergente. El plan de Trump de aumentar el gasto en defensa en un 50%, hasta alcanzar los 1,5 billones de dólares anuales, amenaza con agravar aún más la situación, dado que los pagos de intereses sobre la deuda ya superan los 1 billón de dólares al año, sin mencionar los recortes fiscales.
La escalada del conflicto en Oriente Medio, con el despliegue de miles de tropas, el envío de un tercer portaaviones y el compromiso de casi todo el inventario de misiles JASSM-ER, exigirá un gasto extraordinario. Según estimaciones, el Departamento de Defensa podría solicitar al Congreso 200.000 millones de dólares adicionales para la guerra, después de agotar gran parte de sus municiones más costosas, mientras que los ataques iraníes han dañado o destruido bases y sistemas de radar estadounidenses.
Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM, advierte que esta necesidad de financiación adicional podría desencadenar una venta masiva de bonos, obligando a los inversores a exigir una mayor compensación por los posibles riesgos. Como él mismo señala,
