Juan Carlos Bustriazo Ortiz: Entrevista a un Poeta Pampeano
Un origen en la pampa
Juan Carlos Bustriazo Ortiz nació el 3 de diciembre de 1929 en Santa Rosa, La Pampa. Su extensa obra poética, iniciada con “Los poemas puelches” (1954-1959), abarca más de sesenta títulos, aunque solo una pequeña selección ha sido publicada. Sus poemas, difíciles de encontrar, son conocidos por sus “himnos a la noche”, eróticos y trágicos, impregnados de sensualidad y un profundo conocimiento ancestral que lo obliga a “nombrar de nuevo”.
Una voz singular en la poesía argentina
Bustriazo Ortiz se distingue por crear una saga original, que fusiona elementos pampeanos y universales, transitando desde el clasicismo hasta la ruptura. Su obra lo consolida como uno de los grandes poetas vivos de Argentina. La reciente edición del disco compacto “Hereje bebedor de la noche”, producido por Andrés Cursaro, y la publicación inminente del libro “Herejía bermeja” por Ediciones en Danza, marcan un hito para la poesía argentina.
Primeros años y experiencias
En una entrevista, Bustriazo Ortiz relata su nacimiento en Santa Rosa, un lunes a las once de la mañana, coincidiendo con el toque de la sirena de El Molino Werner. Un anciano misterioso predijo que sería poeta. Durante su infancia y juventud, debido al trabajo de su padre como oficial de policía, se trasladó por diversos pueblos de La Pampa y la Patagonia, experiencias que marcarían su obra, impregnándola de referencias a lugares específicos.
Diversas trayectorias profesionales
Además de su vocación poética, Bustriazo Ortiz desempeñó diversos trabajos a lo largo de su vida. Fue ayudante de topógrafo con Edgar Morisoli, recorriendo la Pampa y recopilando restos indígenas, una pasión que lo llevó a acumular una colección de piedras y puntas de flecha. También trabajó como corrector de pruebas en el diario Río Negro, donde se relacionó con músicos como Saúl Santesteban, quien musicalizó uno de sus poemas.
Familia y recuerdos de la infancia
Bustriazo Ortiz fue el primogénito de tres hermanas y un hermano fallecido. Recuerda con cariño a sus padres, Carlos y Vicenta, y las peculiaridades de su madre, quien a veces confundía su edad. Su apodo de infancia era “Negro”, un sobrenombre que lo acompañó toda su vida. Vicenta Ortiz Ñañes, o Viecenta Ortiz Pardiño, era su nombre completo.
Inspiración y el proceso creativo
Bustriazo Ortiz describe su inspiración como una fuerza que descendía del cielo, dictándole tanto los poemas como los títulos de sus libros. Afirmaba que el vino no influía en este proceso, sino que era una conexión directa con una fuente superior. Aunque experimentó con el alcohol, llegando a consumir grandes cantidades sin efectos adversos aparentes, perdió esta “facultad” tras una internación psiquiátrica.
Influencias literarias y legado
Entre sus lecturas destacaban poetas como Dylan Thomas, Manuel J. Castilla (autor de la “Zamba del río robado”) y Raúl Esteban Agüero. Su poesía, fundamentalmente lírica, atraía a su audiencia por su ritmo y la forma en que las declamaba, como si estuviera cantando. Aunque sus libros no siempre estuvieron a su disposición debido a circunstancias personales, su legado perdura como una voz única en la poesía argentina.