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Tesla: analistas se replantean la apuesta tras flojos resultados

El entusiasmo en torno a Tesla ha sufrido un duro revés. Tras la publicación de sus resultados del primer trimestre, dos analistas de primer nivel han recortado sus previsiones, generando dudas sobre la capacidad del fabricante de vehículos eléctricos para cumplir con las expectativas del mercado, especialmente en un contexto de creciente competencia.

Jpmorgan: ¿momento de vender?

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Ryan Brinkman, analista de JPMorgan, ha rebajado sus estimaciones de ganancias por acción hasta los 30 céntimos, muy por debajo de los 43 céntimos previstos anteriormente y de la media de Wall Street, que se situaba en 39 céntimos. La decisión, acompañada de una reducción en el precio objetivo hasta los 145 dólares, implica una potencial caída del 60% en la cotización. Brinkman no se anda con rodeos: mantiene su recomendación de “vender” las acciones, alertando sobre los riesgos de ejecución y la desconexión entre las expectativas futuras, reflejadas en el precio actual, y el desempeño inmediato.

La advertencia de Brinkman es especialmente relevante dado que Tesla ha dejado claro que su futuro no reside únicamente en la venta de automóviles. Aunque el negocio automotriz sigue siendo una fuente vital de liquidez, necesaria para financiar proyectos ambiciosos como los robotaxis y el robot humanoide Optimus, la dependencia de las ventas de coches genera una presión adicional sobre los resultados.

Pero no todo son malas noticias. Ben Kallo, analista de Baird, aunque también ha rebajado su precio objetivo, de 548 a 538 dólares, mantiene su recomendación de “sobreponderar” la acción, apostando por el potencial a largo plazo de la empresa. La clave, según Kallo, radica en la capacidad de Tesla para materializar sus proyectos innovadores y capitalizar el auge de la inteligencia artificial.

La caída del 3,5% en la cotización del lunes, en medio de una racha descendente de siete semanas que ha borrado un 20% del valor desde principios de año, refleja la creciente incertidumbre del mercado. La acción, con un Composite Rating de 26 sobre 99, se enfrenta a un desafío crucial: convencer a los inversores de que la visión a largo plazo de Elon Musk justifica el riesgo actual.

Además del mal dato en las ventas de vehículos, la división de almacenamiento de energía de Tesla también ha decepcionado, con una implementación de tan solo 8,8 gigavatios hora frente a los 14,4 gigavatios hora esperados. Este fallo, sumado a la menor importancia que Tesla le concede a sus ventas de automóviles, ha generado un sentimiento negativo en el mercado, que anticipa presiones adicionales sobre la acción en el corto plazo.

La reciente finalización de la investigación de la NHTSA sobre la función “Actually Smart Summon”, aunque positiva, no ha logrado contrarrestar el pesimismo generalizado. La agencia determinó que los accidentes relacionados con esta tecnología se limitan a daños materiales menores y no han resultado en lesiones o muertes, pero la sombra de la seguridad persiste.

La próxima presentación de resultados del 22 de abril será un punto de inflexión para Tesla. Los inversores estarán atentos a cualquier indicio que pueda confirmar o refutar las preocupaciones planteadas por los analistas. El tiempo de las promesas ha terminado. Ahora, es el momento de la ejecución.