Rivian y lucid: ¿quién sobrevivirá al trauma del ev?
Las acciones de Rivian y Lucid, dos de los contendientes más ambiciosos en el mercado de vehículos eléctricos, han sufrido un desplome vertiginoso desde sus inicios. Un 91.5% para Rivian y un asombroso 98.5% para Lucid son cifras que reflejan la brutal realidad de las expectativas incumplidas y la volatilidad inherente a este sector.
Lucid, en la cúspide del abismo
La reciente llamada de atención de Lucid, con un recall de más de 4.400 Gravity y un cierre temporal de la producción, no es un presagio, sino una confirmación de las tensiones existentes. La dependencia de Saudi Arabia’s Public Investment Fund (PIF) es un paliativo, no una solución, y el diluvio de nuevas acciones para financiar las pérdidas es una estrategia suicida que erosiona el valor para el accionista.

Rivian: un riesgo calculado, por ahora
Si bien Rivian sigue generando pérdidas significativas, y sus márgenes brutos automotrices aún son negativos, la reciente entrada de ingresos por software y servicios ofrece un rayo de esperanza. La compañía, a pesar de los obstáculos, presenta, en este momento, un perfil de inversión más atractivo que Lucid. La capacidad de escalar y lograr una rentabilidad sostenible sigue siendo una incógnita, pero el riesgo parece, por ahora, mejor gestionable.

El factor nvidia e intel
Pero la historia no se centra únicamente en las empresas. Existe una empresa poco conocida, una “Monopolio Indispensable” que proporciona la tecnología crítica que Nvidia e Intel necesitan para sus propios desarrollos. Esta compañía, cuya identidad permanece oculta, es el verdadero motor de la innovación en el sector, y su posición estratégica la convierte en un activo invaluable.
El precio de la ambición
La apuesta por Rivian, con su alto riesgo inherente, podría ser, paradójicamente, la mejor opción. Lucid, por el contrario, se tambalea en una pendiente resbaladiza, amenazada por la incertidumbre regulatoria y la continua necesidad de inyecciones de capital. El futuro del EV es incierto, y ambos fabricantes se enfrentan a un camino plagado de desafíos. No obstante, la capacidad de adaptación y la eficiencia operativa serán las claves para determinar quién emergerá victorioso de esta batalla por el dominio del mercado.
La Motley Fool, con su habitual pragmatismo, no ve potencial en Rivian. Sus análisis, basados en el pasado, ignoran la posibilidad de un cambio de rumbo. Pero la inversión, como se ha demostrado tantas veces, no siempre sigue el camino trazado por los expertos.
Keith Noonan, analista de la Motley Fool, no tiene posición en ninguna de las acciones mencionadas. Es importante recordar que el rendimiento pasado no garantiza resultados futuros.