Ford y rivian: la batalla por la rentabilidad se complica más de lo que parece
La narrativa de que Ford domina a Rivian en términos de ingresos es engañosa. Ambos gigantes del automóvil están sangrando dinero, y la verdadera pregunta no es quién tiene más facturación hoy, sino quién puede realmente construir un negocio sólido y rentable.
Un engaño de las cifras: ingresos vs. rentabilidad
Los datos, tal y como los presenta The Motley Fool, muestran una brecha abismal entre los ingresos de Ford y Rivian. Ford, con sus 40 a 50 mil millones de dólares trimestrales, se erige como un coloso en comparación con los apenas 1.3 a 1.7 mil millones de Rivian. Sin embargo, esa superioridad en la línea de resultados no garantiza el éxito. La realidad es que ambos están perdiendo dinero, pero a ritmos y con implicaciones distintas.

Ford: la transición dolorosa
La estrategia de Ford, priorizar los vehículos de combustión interna y lanzar una división de baterías dedicada, es un movimiento audaz, pero también costoso. Su margen de beneficio, alrededor del -24% en el último trimestre de 2025, es preocupante para una compañía de su tamaño. La compañía se encuentra ajustando sus líneas de montaje, una tarea que requiere inversiones significativas y puede afectar la eficiencia.

Rivian: el desafío del crecimiento
Rivian, con un margen de pérdida del -63% en 2025, se enfrenta a un desafío aún mayor. Su pérdida es mucho más pronunciada, reflejando la fase de construcción intensiva en capital que atraviesa la empresa. No obstante, las recientes alianzas con Uber en la conducción autónoma y Volkswagen en el desarrollo de software ofrecen una vía de escape. Si Rivian logra diversificar sus ingresos –con un crecimiento anual del 20% o más en 2026– y reducir sus pérdidas, podría cambiar el rumbo.
La clave está en el camino a la rentabilidad
La verdadera métrica a observar no es el volumen de ventas actual, sino la velocidad con la que cada empresa se acerca a la rentabilidad. Ford, con su escala y recursos, tiene una ventaja inherente. Rivian, por otro lado, debe demostrar que su modelo de negocio es sostenible a largo plazo. La apuesta es por quién logra cerrar la brecha entre ingresos y beneficios más rápidamente.
El mercado no premia a los que simplemente tienen más, sino a los que pueden demostrar una trayectoria clara hacia la rentabilidad. La batalla por la supervivencia en el sector de los vehículos eléctricos está lejos de terminar, y el ganador será el que logre convencer a los inversores de que su futuro es más brillante que el de sus competidores.
