Ford frena la expansión eléctrica y lanza un ataque a byd

La estrategia de Ford Motor Company ha sufrido un giro inesperado: ha pospuesto temporalmente sus ambiciones de crecimiento en vehículos eléctricos, pero se prepara para una ofensiva agresiva en 2027. Un movimiento que, lejos de ser una señal de debilidad, revela la determinación de la compañía de mantener su posición en el mercado estadounidense frente a la creciente amenaza china.

Un cambio de rumbo estratégico

Un cambio de rumbo estratégico

Según declaraciones de Jim Farley, CEO de Ford, la compañía no permitirá que fabricantes chinos, como BYD, se establezcan en Estados Unidos. “No debemos dejar que entren en nuestro país”, afirmó Farley en una entrevista, calificando su llegada como “devastadora” para la manufactura americana, el ‘corazón y alma’ de la nación. Esta postura, impulsada por el rápido crecimiento de BYD a nivel global, refleja una preocupación palpable por la competitividad y la seguridad de la industria automotriz estadounidense.

Farley no solo critica la expansión de BYD, sino que también expresa serias inquietudes sobre los riesgos cibernéticos y de privacidad asociados a la importación de vehículos eléctricos chinos. La capacidad de producción de China, que supera los 50 millones de unidades anuales – superando con creces las ventas en Estados Unidos – representa un desafío directo para la industria.

Pero la historia no es tan simple. Se han revelado conversaciones entre Farley y Donald Trump en las que se exploraba la posibilidad de establecer un consorcio con Xiaomi, permitiendo la fabricación de vehículos eléctricos en EE.UU. bajo el control de una joint venture estadounidense. Ford, sin embargo, ha negado rotundamente estas informaciones.

A pesar de este replanteo, Ford continúa explorando alianzas estratégicas, incluyendo negociaciones con BYD para fortalecer la cadena de suministro de baterías y la posibilidad de colaboraciones de producción en Europa con Geely Automobile Holdings Ltd. La compañía se enfoca ahora en desarrollar modelos de bajo costo, utilizando su nueva plataforma EV universal, que promete un precio de salida cercano a los 30.000 dólares para un pick-up eléctrico previsto para 2027. La apuesta es clara: competir en precio, no en tamaño.

La escalada de BYD, que superó a Ford en ventas globales en 2025, con 4.6 millones de unidades contra las 4.4 millones de Ford, pone de manifiesto la urgencia de la situación. Si bien los aranceles actuales, superiores al 100%, impiden la importación directa de vehículos chinos, cualquier cambio en las políticas comerciales podría alterar significativamente el equilibrio del mercado y poner en desventaja a las empresas estadounidenses.

En definitiva, Ford se enfrenta a un escenario complejo, donde la innovación, la competencia y la geopolítica se entrelazan. La compañía ha decidido cambiar de estrategia, pero la batalla por el futuro de la movilidad en Estados Unidos apenas está comenzando.