animales

La guerra en irán, el resurgimiento de la inflación y la sombra de trump: ¿estallido económico en 2026?

La euforia post-elecciones de Donald Trump en 2024, con un mercado alcista impulsado por su política pro-empresarial y el auge de la inteligencia artificial, parece un recuerdo lejano. El S&P 500 experimentó un crecimiento del 17.9% en 2025, superando con creces la media histórica. Pero 2026 podría ser el punto de inflexión.

La guerra en medio oriente amenaza con desestabilizar la economía global

El conflicto entre Irán e Israel, desencadenado en febrero, ha tenido repercusiones inmediatas en el mercado energético. Irán representa el 4% del petróleo mundial. Los ataques han afectado a otros productores del Medio Oriente, con interrupciones en el transporte de petróleo a través del Estrecho de Ormuz. Los futuros del crudo han subido un 74% hasta alcanzar los $100.

La cifra habla por sí sola: se estima que entre el 30% y el 40% de la capacidad de refinación de petróleo en el Golfo Pérsico ha sufrido daños o destrucción, según datos del gobierno francés. Esto genera una escasez de 11 millones de barriles diarios. Las reparaciones podrían tardar años, asumiendo que no haya nuevos ataques.

Pero el problema va más allá de la oferta. La incertidumbre sobre el suministro ha generado una prima de riesgo en toda la región, frenando la inversión y elevando los costos. Las empresas son reacias a apostar por proyectos que podrían ser objetivos militares.

El aumento de la inflación pone en jaque a la política monetaria

El aumento de la inflación pone en jaque a la política monetaria

El aumento del precio de la energía tiene consecuencias estructurales en la inflación. Los combustibles fósiles son esenciales para la logística, la electricidad y la industria. Los analistas de Goldman Sachs prevén que la guerra impulse la inflación en EE.UU. en 0.2 puntos porcentuales, situándola en el 3.1% a finales de 2026. Aunque pueda parecer modesto, esta subida, sumada a la caída de la confianza del consumidor, podría empujar a la economía hacia una recesión.

La situación complica aún más la labor de la Reserva Federal. El banco central desea impulsar el mercado laboral bajando los tipos de interés, pero hacerlo con la inflación en alza es arriesgado, pues una reducción de los tipos podría agravar el problema. Los inversores deben prepararse para que los tipos de interés se mantengan elevados durante más tiempo, lo que perjudica a las acciones al aumentar el costo del capital para las empresas.

La inteligencia artificial, bajo presión energética

El auge de la inteligencia artificial, impulsado por inversiones masivas en centros de datos, ha sido un motor clave de la economía durante los últimos tres años. Se proyecta que la construcción de centros de datos de gran tamaño alcance los $700.000 millones este año. Pero el nuevo escenario energético complica esta dinámica. Los modelos de lenguaje grandes (LLM) como ChatGPT de OpenAI yClaude de Anthropic requieren una enorme cantidad de energía. Una sola consulta a estos modelos puede costar $0.36 y consumir diez veces más energía que una búsqueda en Google, según datos de la Agencia Internacional de Energía.

Si bien los centros de datos no dependen directamente del petróleo, a menudo utilizan combustibles fósiles como el gas natural, cuyos precios también han aumentado con la guerra en Irán. Muchos proyectos de IA ya son poco rentables y están reduciendo su escala. OpenAI, por ejemplo, canceló su plataforma de generación de vídeo, Sora, probablemente debido a los altos costos de computación y a la falta de rentabilidad. Podría ser el primer indicio de un enfriamiento en la economía de Trump.

La combinación de una guerra geopolítica, una inflación persistente y la presión sobre los costos de la IA crea un entorno complejo para el crecimiento económico. La historia reciente nos enseña que la complacencia económica es un lujo que no podemos permitirnos.

n