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El dólar se desploma: una tormenta perfecta sacude los mercados globales

El Índice Dólar estadounidense (DX-Y.NYB) se hunde a una velocidad alarmante, dejando atrás el eco de la crisis iraní. Estamos ante una caída de proporciones históricas, que anula cualquier ganancia acumulada desde marzo, y que ha provocado un revés total en el Índice del Dólar Bloomberg, borrando su avance del 2026.

Una explosión de apetito por el riesgo

Este movimiento repentino está encendiendo una llamarada de optimismo en los activos de riesgo, especialmente en los mercados emergentes, que sufrieron un duro golpe cuando el dólar se disparó tras los mínimos de enero. La recuperación es tan abrupta que el ETF iShares MSCI Emerging Markets (EEM) se prepara para su mayor salto desde el 'Día de la Liberación', un efecto dominó que se extiende a lo largo y ancho del planeta.

Un tsunami de inversiones

Un tsunami de inversiones

Las cifras son contundentes: el Fondo Correlativo de Países (CEF) coreano (EWY) lidera la estampida con un incremento superior al 10%. Le siguen estrechamente Chile (ECH) con un 7%, seguido de cerca por Taiwán (EWT), Turquía (TUR), los Emiratos Árabes Unidos (UAE), México (EWW), Japón (EWJ) e India (INDA), todos ellos superando un incremento del 5%. La euforia se refleja también en los mercados de materias primas: el oro (GC=F) y el cobre (HG=F) se disparan un 3%, mientras que la plata (SI=F) y el platino (PL=F) experimentan un salto del 7%.

El dólar ya no es el puñal

En definitiva, el dólar ya no es ese 'martillo de guerra' que castigaba a los activos de riesgo a nivel mundial – al menos por ahora. La magnitud de la reversión es innegable y, aunque la situación podría ser volátil, la señal es clara: la narrativa del dólar como refugio seguro se ha visto seriamente cuestionada. Y es que, tras meses de dominio, el dólar se enfrenta a una realidad económica que exige una reevaluación de sus fundamentos.

Un cambio de rumbo global

La caída, impulsada por factores geopolíticos y una redefinición de las perspectivas de crecimiento, está generando un cambio de rumbo en la asignación de capital a nivel global. La apuesta por activos alternativos, especialmente en mercados emergentes, se ha intensificado, transformando el escenario financiero de forma radical.