Roque Dalton /
Nota biográfica

Poeta, ensayista, abogado y antropólogo, Roque Dalton nació en San Salvador en 1935 y fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Educado por los jesuitas, estudió en universidades de El Salvador, México y Chile. Militó en el Partido Comunista desde muy joven. Sufrió cárcel y destierro, y vivió emigrado en Guatemala, México, Cuba, Checoslovaquia, Corea, Vietnam del Norte y otros países. Obtuvo en tres ocasiones el Premio Centroamericano de Poesía y el Premio Casa de las Américas. Su obra poética incluye «Mía junto a los pájaros» (1957), «La Ventana en el rostro» (1961), «El Mar» (1962), «El turno del ofendido» (1963), «Los Testimonios» (1964), «Poemas» (1968), «Taberna y otros lugares» (1969( y «Los pequeños Infiernos» (1970).

 

 

A 35 años del asesinato del poeta salvadoreño, su familia sigue exigiendo justicia. Responsables de su ejecución en 1975 permanecen como funcionarios del gobierno de ese país. Sus hijos piden que los involucrados rompan el pacto de silencio.

Roque Dalton

Un crimen que sigue cometiéndose

Cuando se acaban de cumplir 35 años del asesinato del poeta salvadoreño Roque Dalton y 75 de su natalicio, su familia continúa reclamando que los responsables cuenten la verdad de los hechos y den información sobre sus restos.
El poeta nacido en 1935, que militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fue acusado de traidor y agente de la CIA por la conducción de esa organización de la izquierda salvadoreña y ejecutado el 10 de mayo de 1975.
Entre quienes condenaron a Dalton figura  Joaquín Villalobos, ex comandante guerrillero a quien los hijos del poeta señalan como autor material del crimen: “Todos los testimonios recabados coinciden con ello”.
Otro inculpado es Jorge Meléndes -alias “Comandante Jonás”, actualmente funcionario del gobierno que preside el periodista Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
Los hijos del poeta, Juan José, periodista, y Jorge, cineasta (hay un tercer hijo, Roque Antonio, muerto en combate) exigen que los involucrados rompan el pacto de silencio que mantienen sobre el  hecho y que el gobierno del presidente Funes destituya a Meléndez.

por Jorge Boccanera

Juan José Dalton señala que “el tema se agudizó con las intenciones del gobierno de rendirle una serie de homenajes a Dalton, lo que es inconsecuente, ética y moralmente,  mientras proteja a uno de sus victimarios”.
Ya antes de ser funcionario del actual gobierno, Meléndez había sido denunciado por la familia Dalton: “Fue cuando lo nombraron concejal de la Alcaldía de San Salvador, gobernada por una alianza de izquierda, entre 2007-2009”.
Autor de una obra literaria que cruza la búsqueda formal con la denuncia, Roque Dalton cuestionaba la línea militarista el ERP, lo que le valió ser apartado, calumniado y asesinado junto a otro integrante de esa organización: Armando Arteaga.
Su hijo Juan José, explica ahora: “En nuestra búsqueda por la verdad acudimos el pasado 14 de mayo a la Fiscalía General de la República a demandar que se investiguen ambos asesinatos”.
“Presentamos las declaraciones de Villalobos y de Meléndez como pruebas y confesiones de su culpabilidad en el asesinato. Meléndez dijo públicamente que sabía, que él estuvo ahí y que iba a hablar  cuando le diera la gana. Aún así el presidente Funes lo sigue considerando un ‘genuino colaborador’”.
Agrega el periodista que su familia decidió no participar en ningún acto gubernamental para homenajear al poeta, desautorizando el uso del nombre, la imagen y la obra de Dalton por parte de las instancias de gobierno: “Incluso de la Presidencia de la república”.
Sobre el pacto de silencio, menciona  también al jefe del ERP, Edgar Alejandro Rivas Mira, desaparecido de la escena política en 1976 con los fondos de la organización: “Él y sus sicarios mataron a más personas; hay casos ocultos que deben ser aclarados”.
Para Juan José, el ERP (organización que se integró al FMLN que disputó el poder político por las armas en El Salvador, entre 1980 y 1992) era partidario de un militarismo con “visos de “maoísmo; de cuando los chinos comunistas apoyaban a Pol Pot y eran furibundos detractores de las políticas de distensión”.
Por su parte Villalobos, tras su paso por el ERP pasó a ser uno de los dirigentes del FMLN y, una vez terminado el conflicto, se marchó a estudiar a Inglaterra y devino en consultor para reducción de conflictos internacionales. En los últimos años ha asesorado a gobiernos de Colombia y México.
“Yo creo –dice Juan José Dalton- que en el seno de la izquierda prevaleció el criterio del pragmatismo y de la conveniencia política por sobre la ética y la moral. Villalobos es cada vez más una farsa. Sus tesis rimbombantes terminan en fracasos”.
“No hay diferencia entre un general que masacró al personal de un hospital en plena guerra civil y estos ex jefes guerrilleros que asesinaron a sus compañeros para cortar las disidencias. A la hora de defenderse reclaman lo mismo: que las víctimas callemos. Lo peor es que un estado democrático, como dice ser El Salvador, les brinde esa impunidad”.
Sobre la circulación de la obra de su padre, autor de libros tan importantes como “El turno del ofendido” y “Taberna y otros lugares” expresa: “Sus poemas son símbolos nacionales, pero la difusión no ha sido fácil, porque teníamos 20 años de gobiernos conservadores”.
“Pese a estos muros Dalton es nuestro autor más publicado, más vendido, criticado y estudiado en el mundo; un pilar indiscutible de la cultura latinoamericana; es la conciencia crítica y el dedo acusador contra la corrupción y el autoritarismo”.
 “Hay quienes sostienen que hay dos salvadoreños universales: Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Roque Dalton, que deja una herencia cultural de valores y de identidad sin paralelo a nivel nacional. Es el intelectual más destacado y un paradigma moral: el intelectual al servicio de su pueblo”.
Numerosos escritores argentinos repudiaron en su momento el asesinato de Dalton, entre ellos Juan Gelman y Julio Cortázar, quienes llegaron a conocerlo y a considerarlo entre los intelectuales más lúcidos de América Latina.  
Juan José Dalton concluye recordando a su padre como: “Un genio cultural, un hombre sencillo, humilde, de risa burlona y gran entrega. Un referente, por haber desafiado la imposición y el autoritarismo”.

 

 

ROQUE DALTON / POEMAS

Poesía, perdóname por haberte ayudado a
comprender que no estás hecha sólo de palabras

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ALTA HORA DE LA NOCHE

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
será el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.



HORA DE LA CENIZA

Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento deseos de reír
o de matarme.


POEMA DE AMOR

Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll" ),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño" ),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland" ),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.


NO TE PONGAS BRAVO, POETA

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz en ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón.

Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.


* De Últimos poemas y La ternura no basta

 

 

Sobre este artículo

Publicado en Confines
N°29 Julio de 2010

•Por Jorge Boccanera
Buanos Aires

Especial para Confines - El extremo Sur

 

Julio/Agosto de 2010
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