Sobre los autores

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DANIEL BELLÓN /
ISLAS CANARIAS

• Daniel Bellón (Cadiz, 1963) vive en las Islas Canarias. Sus últimas obras publicadas son Tatuajes en otra tinta azul (Crecida, 2006), Islas en la Red, anotaciones sobre poesía en el mundo digital (Ediciones Idea, 2008) y Cerval (Baile del Sol, 2009). Administra el blog: islasenlared.net.

 

LUCÍA BOSCÁ /
VALENCIA

• Lucía Boscà Gómez (Valencia, 1985). Filóloga. Sus poemas han sido publicados en 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Estaciones desnudas (Editorial Cocó, 2007), Nube de Cifras (Editorial Cocó, 2008) y Verso a verso II (Colección Náyade, 2005).

 

ANA PÉREZ CAÑAMARES /
MADRID

• Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968) en la actualidad vive en Madrid. Sus últimas obras publicadas son La alambrada de mi boca (Baile del Sol, 2007); En días idénticos a nubes (Baile del Sol, 2009). En la actualidad prepara Alfabeto de cicatrices. Su blog es: elalmadisponible.blogspot.com..

 

MIGUEL ÁNGEL CURIEL /
LUGO

Miguel Ángel Curiel (Korbach Valdeck, Alemania, 1968). Poeta y narrador, es español y reside entre Lugo y Talavera de la Reina. Sus últimas obras publicadas son Por efecto de las aguas (Colección Adonáis, 2008), Diario de la Luz (DVD Ediciones, 2008) y Trabajos de purificación (Manuales de instrucciones, Fundación Inquietudes, 2009).

 

IGNACIO ESCUÍN /
TERUEL

• Ignacio EscuÍn Borao (Teruel, 1981) es filólogo, director de la editorial Eclipsados y un importante agitador cultural. Sus últimas obras publicadas son Couleur (PUZ, 2007) y Americana (Club Leteo, 2007).

 

LAURA GIORDANI /
CÓRDOBA, ARGENTINA

• Laura Giordani (1964, Córdoba, Argentina) A causa de la dictadura militar argentina, a finales de los 70 se exilia con su familia en España. Profesora de lengua inglesa, cursó estudios de psicología y bellas artes. En 2010 saldrá su libro Materia Oscura (Baile del Sol, en prensa) y en 2009 publicó en Zahorí, poesía en minúsculas la plaquette Celebración del brote (2009). Su blog es: lauragiordani.blogspot.com.

 

JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO /
SEVILLA

• José María Gómez Valero (Sevilla, España, 1976). Es uno de los responsables de la editorial Libros de la Herida y forma parte del colectivo andaluz La Palabra Itinerante. Sus últimas obras son Travesía encendida (Vitruvio, 2005) y Lenguajes (César Sastre editor, 2007, en colaboración con el pintor José Miguel Pereñíguez). Su trabajo actual en el ámbito de la polipoesía y el spoken word puede conocerse en Todo se entiende sólo a medias (soloamedias.net).

 

GUADALUPE GRANDE /
MADRID

• Guadalupe Grande (1965, Madrid) Antropóloga social y crítica literaria, sus últimas obras publicadas son La llave de niebla (Calambur, 2003) y Mapas de cera (Poesía Circulante, 2006). Junto a Juan Carlos Mestre ha traducido La aldea de sal, antología del poeta brasileño Lêdo Ivo (Calambur, 2009).

 

PEDRO MONTEALEGRE /
SANTIAGO DE CHILE

• Pedro Montealegre (Santiago de Chile, 1975) es periodista. Reside en Manises, Valencia, desde el año 2001. Sus últimos libros publicados son El Hijo de Todos (Ediciones del 4 de Agosto, 2006) y Transversal (El Billar de Lucrecia, 2007). Edita el blog: montealegrepedro.blogspot.com.

 

ELOY SANTOS /
SALAMANCA

• Eloy Santos (Salamanca, 1963). Poeta y filólogo, vivió en Roma durante la mayor parte de su vida. En español ha publicado Donde nadie dice (Barallana, 2003) y Libro de olas (Elogio del horizonte, 2006). También ha coordinado el pliego Campo de retama, 13 poetas italianos contemporáneos (Manuales de instrucciones, Fundación Inquietudes, 2009).

 

MARÍA SALGADO /
MADRID

• María Salgado (Madrid, 1984). En 2007 publicó ferias (UP José Hierro de S. S. Reyes, III Premio Félix Grande) Hay poemas suyos en Todo es poesía menos la poesía y Periféricos y coordinó el pliego Lxs de tu clase, tres poetas argentinos (Manuales de instrucciones, Fundación Inquietudes, 2009). Fue co-inventora y co-redactora del fanzine Circo de Pulgas. Desorienta el blog: globorapido.blogspot.com.

 

CARLOS PIERA GIL/
MADRID

• Carlos Piera Gil (Madrid, 1942). Durante años fue profesor universitario de Lingüística. Es autor de cuatro libros de poesía: Versos (Visor, 1972), Antología para un papagayo (Hiperión, 1984), De lo que viene como si se fuera (Hiperión, 1991) y Religio y otros poemas (Abada, 2005). Ha publicado un libro de ensayo, Contrariedades del sujeto (Antonio Machado Libros, 1993).

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Víktor Gómez y Javier Gil editan (junto a Miguel Fernández) los libros de poesía y los pliegos Manuales de instrucciones de Fundación Inquietudes. También forman parte de la Asociación Poética Caudal que edita los Cuadernos Caudales de Poesía (que se encuentran actualmente en su segunda serie). Como autor de poesía Víktor Gómez tiene en prensa el poemario Huérfanos aún, que sacará la editorial canaria Baile del Sol, y Detrás de la casa en ruinas, con la editorial Amargord.


 

Una antología de la poesía emergente en España especialmente seleccionada para Confines. Un mar revuelto de apuestas y escrituras heterogéneas, que provienen de internet, la autoedición, las tertulias y los recitales. Novísimos y rescates, desde la poesía culta a las estéticas bloggeras.

Poesía sin permiso

Antología de poesía emergente española

Durante el último lustro se ha producido en España una cantidad apabullante de poesía, con su consecuente edición de obras en diversos formatos. Internet, la autoedición, las emergentes tertulias y la proliferación de recitales recuperó poetas de los 80 y 90, pero también ha dado la oportunidad a muy jóvenes creadores de compartir sus trabajos. Hemos preparado esta antología desde esa heterodoxia de estilos, edades y propuestas. >>

Selección y edición de Víktor Gómez & Javier Gil

>>> 

Eviten pensar que el criterio es objetivo. Lo cierto es que lo que tienen en común estos poetas es que a todos les hemos escuchado recitar en directo al menos una vez. Todos tienen obra publicada en papel o en internet. Todos trabajan por los márgenes del canon dominante, en su intención de abrir vías alternativas a la cultura masiva. Esta Poesía sin permiso, antología de poesía escrita en España, incluye a residentes en el país, ya sean nacidos en América Latina o aquí mismo Creemos interesante el cruce de estilos, de líneas claras a hermenéuticas singulares, de poesía en la onda de las postvanguardias a la poesía culta o la poesía urbana más bloggera. Porque de las pocas certidumbres que venimos constatando en la actualidad, la expuesta indirectamente en esta muestra de poetas coetáneos sería la heterogeneidad y alternancia de muy diversas tradiciones poéticas, de muy alejadas opciones creativas. No están todas, pero las presentes nos resultan de lo más atractivas. Es un mar muy revuelto el de la poesía española de ahora. Aquí una aproximación insurrecta.

 

 

Selección de poemas

▼Secciones

 

Daniel Bellón

 

DANIEL BELLÓN /
ISLAS CANARIAS

 

TANTALIO

Uno de los hijos de Tántalo
ofrecido de cena a los dioses
calzaba unas nike doradas
echadas a perder por la sal

 

XI

El camión de los muertos invisibles
cruza sin problema los controles
fronterizos                    se destraban las trabas
se aquieta el papeleo

El aroma muerto de los emigrantes muertos
en los bajos del camión no lo olfatean los perros entrenados
ni los detectan las cámaras
ni los escáneres lo leen
           
Desleido aroma
se ha vuelto simple aire

Sin darnos cuenta
los respiramos

Ambos poemas pertenecen a 20 Boleros Zombis, sección 1ª de Coltán, (inédito)

 

ARMSTRONG EN VERBIER

No vine aquí a estirar una fantasía de juventud eterna
Ni a ocupar titulares                 reverdecer laureles
Ni vine a vender pulseras coloreadas
De buenas intenciones

No vine a demostrar que corrí limpio
Ni a reivindicarme

Vine aquí para ser vencido
Para que desencajado y roto me quisieran un poco

Y dignamente a algún otro
hacer depositario
De las eternas razones de su odio
Al que rompe los límites
Al que no se resigna
Al que no
Que no
No

 

EXCESOS

La palabra excesiva
Palabras en exceso
Exceso de discurso
Discursos sin seso
En exceso

Inevitable ago(s)tamiento.

Ambos poemas pertenecen a Síndrome de déficit de atención, sección 3ª de Coltán (inédito)

 

 

Lucía Boscá

 

LUCÍA BOSCÁ /
VALENCIA

 

[Al interior del pájaro, justo...]

Al interior del pájaro, justo
en su centro: algo
empapado. Y algo en pequeños ovillos.
Ya no hay quién, que todo son
conversiones, y un daño hecho de negro y
de negro hecho el camino.
Pero hubo un tiempo,
y el hombre nacía del pájaro.

 
[Descanso: no...]

Descanso: no
aquí / sumergido
en ningún lugar. ¿Y cuántas
vidas han faltado
para dar un paso, dos?
¿Qué habrá
                      de las siguientes,
de todas aquellas,
las que terminaron
por empezar?

 

[La siembra todavía...]

La siembra todavía...
¡No contar! Sino ser
contado como al pasar el coche rojo
de algún niño.
Salvarse y seguir siéndolo
(fruto, tierra, pan)
entre cajas de cartón
entre cajas de cartón / en el
portal amontonadas:
así
te sentías. ¿Qué podrías
haber dicho tú entonces?

 

 

Ana Pérez Cañamares

 

ANA PÉREZ CAÑAMARES /
MADRID

 

ALFABETO DE CICATRICES

Con pulso de artificiero
escojo las palabras.
Manejo con tacto
la nitroglicerina de cada sílaba.

Por culpa de palabras mal usadas
a mi corazón lo cruza
un alfabeto de cicatrices.

 

PERDONADME QUE AHORA JUEGUE

Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa
Wislawa Szymborska

Cuando veo fútbol, tenis
carreras de fórmula 1
no olvido que en otras cadenas
siguen los telediarios.
Mientras gritamos gol
otro coche bomba explota
en un mercado; antes
de que acabe el set
habrá diez palestinos menos;
se apaga el semáforo
y una vida más en Guantánamo.

Mis padres llamaban
partes a los telediarios.
Ellos sabían que la guerra
no había terminado:
mientras en el salón la tele
vomitaba metralla,
la radio en la cocina
escupía recuentos de muertos.

Perdonadme que ahora juegue:
el dolor fue una institutriz severa.

 

LA TRINCHERA

Lo malo de la trinchera
no es su húmeda estrechez.
El barro y la sangre abrigan
somos muchos aquí
y las fotos que nos mandaron desde casa
nunca se desgastan.

Siempre hay tiempo para una partida de cartas.
Para el momento íntimo y juguetón
de despiojarnos.
Alguien que baila al ritmo
de los tableteos lejanos
de las ametralladoras
o un buen imitador de generales
que nos hace reír.

Lo malo de la trinchera
es que no sabemos cuando
tendremos que abandonarla.

 

ORTODONCIA

A través de la alambrada
de mi boca
tus besos tienen el sabor
de la libertad.

 

 

Miguel Ángel Curiel

 

MIGUEL ÁNGEL CURIEL /
LUGO

 

TRAS UNA VISITA

Ver a los que van a morir da luz.
Ellos lo saben y tú lo sabes.
No gire yo más rápido que él
y sea mi luz más intensa.
Las estrellas que alumbran no guían.
En la oscuridad del fresno
todavía habita una sombra blanca.
Pero incluso así no he sido muy claro
ni siquiera para mi mismo.
Hay lagos secos.
En el centro de ellos se hace la lumbre,
así se oscurece el resto.
Se concentra la luz muy cerca del ojo del agua.
Los palos arden para no ser,
el resto es penumbra,
silencio acaso húmedo.

 

CIELO RASO

Tranquilidad nocturna.
Las cornejas en Venus.
Los sauces de otoño con su cabello de anciana.
La oscuridad clarifica el rostro.
Todo está en su sitio,
menos yo
que bordeo el mar,
cruzo la muerte
y subo las pendientes de sal azul.
Probar un poco,
irse del mundo por sí mismo
y dejar los ojos aquí.
Se llenan de hierba y pobreza.
Volver a por los zapatos.
Sacar la sal de ellos
y limpiarlos con hierba.

 

FARO

Los que se van,
ese instante.
Se pierden ellos primero en la luz,
y luego la luz en nosotros.
Lo que veo no está.
Espacio oscuro donde nada brilla.
La nieve que piso es mi edad.
Sé que es blanca.
Pero no hay luz para hablar de ello.
Luego este faro donde
me han invitado a dormir.
Enviamos luz
Y un haz negro hacia el fondo.
Guiar la aventura.
De esta soledad dependen muchos.

 

EL ÚLTIMO DÍA DEL MUNDO

Es el último día del mundo
y todo está tranquilo.
Tu poesía se ha ido muy lejos a buscarte.
Las palabras hacen lo mismo
que los copos húmedos
mientras te despiertas
como nieve pegada al muro.
Soplar el vidrio, o acaso
te alimentas de visones breves.
Cucharadas de vino.
Pero los buitres son buenos.
Trabajan el marfil.
Cuidan de los huérfanos de la primavera.
Esos corderitos lamen el oído.
Todos los seres queridos se convierten
un día en reses.

 

 

Ignacio Escuín

 

IGNACIO ESCUÍN /
TERUEL

 

DESOLATION ROAD

El amor también había sido un tema central
aquel otoño en los bares de copas
con la música comiéndonos las entrañas.
Desolation Road esquina Passion Square,
una avenida como mi corazón
-de ida y vuelta- adornada con robustos árboles
sin hojas, que dan sombra
y en los que ella siempre descansa,
reposa en sus troncos
y desaparece y regresa
siempre en mis sueños, cada noche,
cada vez que cierro los ojos
y su melodía me despedaza una vez más.

Unos días felices y tristes
como no habrá otros
creyendo en ti y pensando que la verdad
es sólo un buffet libre, un self service universal,
apoyado en tus palabras
a sabiendas de que en ellas
y en su paraíso tenía yo mi infierno.

Recuerdo de mis días en Desolation Road
el vaivén de las hojas caídas y la danza
de los cuerpos entre ellas, la voz de Dylan
y esa sensación de nausea constante.
Y la espera,
con los ojos muy abiertos
de quien aguarda un milagro
que nunca llega y sigue vivo.

                        (Inédito)

 

CANCIÓN DESESPERADA EN LA PUERTA DE UN PRESTAMISTA
(POSMODERNA AUTODESTRUCCIÓN I)

Imagine un mundo sin fantasmas, sin sombras,
pequeños círculos vitales, el café de las seis
de la tarde, el de las siete de la mañana,
mañana no te querré o no sabré hacerlo
subirán tanto los impuestos que mi círculo
se anulará en el tuyo. Imagine, si puede,
un mundo sin sombras, déjese llevar
por la fuerza concéntrica de las miradas
y el deseo. Mi espacio anulado nos anula,
cómo vivir contigo si no puedo pagarme
mi suelo, mi amor, mi hambre.

                        (Inédito)

 

MECHANICAL WONDER

Se va el verano como se va el amor
y todo lo demás se va
y los jóvenes de pieles bronceadas
se funden en abrazos y besos dulces
y se aferran unos a otros
cuando caminan por las calles
y arrastran sus sandalias por el asfalto
aún caliente como sus cuerpos.
Esta es su aportación a la modernidad,
ellas y ellos calzados iguales
los talones desgastados pidiendo guerra,
sus cuerpos bellos encendidos
y no sabría ya a cuál amar más.

Pero no nos engañemos,
enamorarse no es tan fácil
es hacer a alguien único entre el resto
y yo podría encontrar toda la belleza del mundo
en todos sus cuerpos.

Y camino junto a ellos
y viajo con ellos en el tren, en el autobús,
y los miro despreocupados
sin un hogar propio al que volver cada noche
en estado de gracia, sin dinero
o con el dinero justo para ser felices
y no querer más, y tanta belleza
que podría amarles hasta quedar agotado.

Llenan las plazas, los paseos
y los bares y hay mujeres jóvenes
que beben coca-cola y marcan los vasos
con sus labios carmín
como marcan a los hombres jóvenes afortunados.
Y yo me deslizo de un lugar a otro
viendo todo esa alegría
ese gran contenedor de belleza
en el que vais a convertir el mundo,
todo gracias a esa mecánica maravillosa del amor
que nos enloquece.

(Inédito)

 

 

 

Laura Giordani

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LAURA GIORDANI /
CÓRDOBA, ARGENTINA

 

LA TIERRA

I

Nada detiene esta piedra ensimismada
hecha esfera por la ciencia
del giro indiferente
grávida de un dolor inmemorial
dolor de continentes y océanos
nada detiene este vértigo de tanto
contorneo en el negro     largo bostezo
entre los mundos

Y nada conjura este hechizo
que impele a las abejas
al reclamo del estambre
al mismo tunal tendido
en el horizonte

¿Por qué esta ceguera de piedra
lanzada al corazón de un pájaro?

 

II

No basta tanto vértigo
para aplacar esta vocación
orbital de canica subyugada
por algún chamullo divino

No basta la caída
de tanto párpado para desvelarnos
para que esta madre no salga
a seducir una vez más a sus hijos
con la prestidigitación de la lluvia
la ilusión de un quiebre
un matiz nuevo
en el desplome de las hojas

 

III

Alguna vez con ojos blancos
la tierra fue nave fronda
ballenas nubes y linajes
alguna vez las luminarias fueron
asombro incendiado en la llanura
alguna vez fue temblor
esta coreografía inalterable de los astros
su mutismo idéntico al furor
de la pregunta a la sangre
amotinada en la frente
atalaya afiebrada

Aunque las pupilas se afanen
el cielo seguirá siendo ese alto
sitio de desguace   una avenida
con algunas luces que resisten
donde la tierra puta de ojeras azules
hace su ronda

 

NIÑO DE LAS MINAS

Sopla la rabia sobre mesetas presentes:
ruge sin saber hacia dónde llevan las horas
vendavales que desafían las piedras.
Arturo Borra

Rabia de verte rompiéndote en esa
pulseada a muerte con la piedra,
robándole rigor hasta hacerte
socavón, llaga.

Tus manos muelen, demuelen,
pulverizan los huesos del mundo.

No de duendes el polvo
que te arrasa los pulmones:
soldaditos de plomo avanzan
por tus venas desvelando
bosques somnolientos.

Niño roca, niño maza,
en tolvas va tu sangre hasta la infancia
de los volcanes, hacia reinos de hadas
negras, minerales;
allí donde el mundo esconde
el humo de las caídas

 

 

José M. Gómez Valero

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JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO /
SEVILLA

 

EL ESTRATEGA

El estratega había calculado
todos los movimientos de su ejército.
Cualquier contratiempo estaba previsto:
decenas de dibujos y de esquemas,
hijos de la pasión y del insomnio,
atestaban su tienda de campaña.
Su táctica era perfecta, brillante,
quizás el mejor plan de asalto diseñado.
No cabía la sorpresa o el error:
la ciudad caería al anochecer.

Llamó a los oficiales de su ejército
y les reveló: mirad, mi táctica es hermosa.

La ciudad caerá al anochecer,
se decía cada mañana el estratega
mientras contemplaba en el horizonte
las altas murallas de la ciudad.

De Travesía Encendida

 

NACER EN LA TELARAÑA QUE CUELGA DEL EJE DE LA RUEDA

I

Ningún tiempo es oscuro
si la luz te roza:

en el ojo del cisne
canta quien resucita,

azules recuerdos
sacuden al pez
en las redes,

en los océanos de los mapas
nadan los ahogados.

 

La lucha por palpar
con las palabras
el brillo oculto de estos días 

     –advertir en los labios
    cómo se forma y crece
    la primera burbuja de silencio–
           
                        (La lucha por palpar
                        con las palabras
                        el brillo oculto de estos días).

II

Dejar rastros de amor
en el camino hendido por la rueda.

Extender el mantel de la alegría
sobre la ceniza del daño.

Decir ventana
y que entre el cielo.

De Lenguajes

 

APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA CUALQUIERA

Nacer,
memorizar los signos,
ocupar una celda
en la intemperie.

Reconocer a tientas
la dureza de cada límite,
los contornos del orden.

Asistir cada día
al silencioso pacto,
ser cómplice
de piedras y difuntos

Jugar a cosas serias.
Mentir de corazón.

La noche,
los velos,
los desvelos.
La voz de la sólida sombra.

Arroparse sin sueño,
ansiar el tiempo en que nada se derrumba.

(Inédito)

 

 

 

 

Guadalupe grande

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GUADALUPE GRANDE /
MADRID

 

UNA VIDA MEJOR

Y daría igual que fuéramos eternos.

El escaparate brilla como los fuegos fatuos.

Tras el cristal las minúsculas manos desmenuzan la herrumbre,
una maleta, un pañuelo, un zapato, el cinturón de falsa serpiente, plumas de avestruz para el sombrero que ya nadie llevará,
 así brilla el tiempo tras el cristal, fruta escarchada de los días, brillo mineral colgado de un árbol cortado, pez anudado a la cuerda de tender.

 

Y dará lo mismo que seamos eternos.

Mirar los escaparates, corchea arriba, semifusa abajo,
acompasar el paso para tropezar,
para llegar al mediodía, para llegar al anochecer.

Un escaparate y luego otro, y al fondo, el cajero y su ábaco de lágrimas: pasar o no pasar. O quedarnos aquí, moliendo la herrumbre con el molinillo de té.

Pero los guantes de gamuza se posan sobre el piano. Do re mi, sordamente, fa, sol, sol,  felpa constante en la percusión. No, no hay pez martillo que valga. No hay animal de sombra ni luz en esta cuenta de adverbios: aquí, allí, ahora, entonces, cuándo.

Daría lo mismo que fuéramos eternos, entonces, ahora, hoy o jamás.

Es mucho más simple. No es cuestión de constelaciones, no es el brillo de la madera trasmutado en ballena, no es la piedra roseta, ni el esperanto de la lluvia, no el canto de sirena deletreado en los surcos de la pizarra. Es mucho más simple.

Una vida mejor, tan solo una vida mejor.

Una vida con memoria de elefante y sed de camello y ojo de lince, brújula de cormorán, solidaridad de hormiga, precisión de abeja, una vida con fidelidad de cisne y sonrisa de chimpancé y delicadeza de libélula y piel de leopardo, conversación de bosque, majestad de cordillera y siempre el cuento de nunca acabar.

Primera lección nunca aprendida en las cuevas de sésamo: la vida está aquí, no allí, y todos creen que seremos eternos.

 

En el escaparate brilla la caja registradora, pequeña cola de alacrán, servilletero que nos abraza a la mesa,

una       vida      mejor,

aquí, allí, al otro lado del cristal.

Y nada importa que seamos eternos.

 

GATAS PARIENDO

Así escuchas las cosas de tu vida como el maullido de un gato al fondo del jardín

Te despiertas de madrugada y oyes al fondo muy al fondo ese remoto maullido de gato recién nacido

Y un verano y luego otro y  otro más hasta llegar a esta noche

al fondo del jardín   al fondo

Así escuchas las cosas de tu vida así escuchas las cosas del mundo
                        a oscuras         de noche          palpando el susto de no entender o el de no querer hacerlo

y ese gato no para de maullar y es una pequeña herida no sabes de qué no sabes de quién pero ahí está insistiendo clamando de hambre y noche al borde del peligro al borde del abismo al borde del jardín Un coche un faro luego nada

Y continuarán los maullidos más obcecados que tú y si no al tiempo al próximo verano hasta la próxima canícula sonido desvalido como una onomatopeya tan poco lírica que no la puedes escribir

Qué pensaría nadie y quien es nadie al leer esa onomatopeya tan líricamente escrita tan ridículamente sonora tan de viñeta de posguerra

pero suena suena cada noche

y tú para bordear la herida dices que así empezó todo con una onomatopeya con un sonido tan innombrable como ahora el insistente maullido del gato recién nacido convocándote a dónde pidiéndote qué

O quizá algo peor tal vez nada te convoque y tan solo te despiertas en medio de la noche para ser el precario testigo que no puede traducir una onomatopeya Eso te dices para bordear la herida

Escuchas el maullido del gato Has visto un hombre sin brazos al borde de la limosna  has rozado la pierna perdida del animal en el pantalón doblado sobre el muslo has comprendido que la muerte es  un ramo de rosas de plástico atado a un farol
y te has preguntado qué palabra no es una onomatopeya indescifrable, una persecución en la sombra

Un verano y otro al fondo de la vida al fondo del jardín al fondo del sonido

Y las gatas siguen pariendo sin parar y paren onomatopeyas que al fondo del jardín resuenan como las tablas de la ley

 

 

 

Pedro Montealegre

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PEDRO MONTEALEGRE /
SANTIAGO DE CHILE

 

3

Todos nos acostamos con un burro y con un muerto.
La fábrica se adelantaba a las frases y al símbolo,
–los condones llenos con maicena, con tinta
del interior de un pulpo. Una vez en el mercado
dijimos: señora, déme ventosas, gloria ignota del mar.
Sudada ante la presencia del maligno, un trozo
de enagua nos dio –para que lloviera– reverso
del poema y la trampa: su corazón atravesado
por humo de tabaco, un humo de pira –mitad del sepelio–:
caía champán desde el meato de las muchachas.
No teníamos eso. Estómago, no: juego de chola.
La paja. ¿La mirada blanca? Los chaperos
subieron –boda y vínculo– al cénit. La sangre se hizo
real, como el golpe, lupanar. Violencia; léase, anótese.

Y si es que rompo una copa con los dientes; si rompo
un lápiz-mina con el culo; si con todo el peso
salto en el aparato del bebé –el que ejercita sus piernas–
y decimos éxtasis, popper bendito –aquél que se inhala–
no el filósofo facha, o fecha; o ficha. El primero eres tú, 
perito en torturar la tragedia, ¿la tengo?; la segunda, el día
de la menstruación, cuando abramos la boca: el tono
de los ángeles totalmente expuesto: los mercados tendrán
razón de quiebra. La tercera, te tengo –hábil calígrafo–
sin duda identificado. Sé lo que respiras,
lo que esputas e impeles. Sé muy bien asistir a una fiesta
y enseñar el agujero en la exila. Y que el golondrino
no haga verano o nido, aunque nos acostemos llorando
con un muerto, y el burro ya lo intuya.

 

6

Le besamos el trasero a una yegua. No bastó
que pisáramos la cucaracha –sonido de galletas
bajo un pie de niño– y que el sudor –acetona–,
fuera tintura, sangrado menstrual: tintura
el jugo morado del maqui, pintándote la boca
como un Jocker –juego de cartas no hay: no hay
siquiera comodín– : divertido lo swinger
como el swing, el lolipop, lolipop –coro
o en corro de cuerpos: sirven bosques, sirven
aparcamientos –lejos– dunas de playas. Mientras
besamos el trasero de un camello –lo somos– da
maná de su joroba: la rosa de Jericó, esfínter verde
abierto como líquen, piernas –millones, velludas– 200
la medusa del desierto, así le dicen, mientras tú
no piensas en desiertos ni en rosas. Sí en perlas.
Sí en lo que suma. Uno. Y otra. Y más: siguen
dejando el matiz –todo está grabado en papiros,
pinturas murales, mosaicos– mientras las puertas
de los automóviles se abren, y salen gaviotas,

espuma marina del retrovisor, gusanos de seda
que se comerán nuestras uñas. El dolor está
en la culpa –el sonido del carnicero cuando corta–:
alguno escucha llover mientras golpean la cara
de una chica: la orinan, ella gana, se rebela: clava
un tacón aguja sobre el testículo. El profeta
gime. La tentación es un triángulo de avería.
Y hay mostacillas. Carmín. Monedas falsas.
Y hay hambre. Hay muertos. Reptiles
duermen en la cabeza de los calvos.
Golondrinas hacen nidos blancos en la nariz.
Pones un disco compacto, esperas en tu coche
a que se acerquen los amantes. La rosa de Jericó,
tu abierto pectoral: sonido, follaje seco
que luego da rocío. Polvo y perlas. Tocas
la lluvia con un dedo, hombres bellísimos,
racimo de uvas cruzadas por la brisa,
huella de ruedas y un sendero. Llaves perdidas
entre las pisadas, mariposas confusas:
no es un nardo, una campanilla transparente,
el preservativo colgando contra el sol.

De Muchachos Cayendo de las Nubes (inédito)

 

 

 

Eloy Santos

ssssssssssssssssssssss

 

ELOY SANTOS /
SALAMANCA

 

INVIERNO DEL POETA

a la memoria de Izet Sarajlić (1930 – 1999+3)

Hoy os traigo colores de la China
en el decir, de los que no se curan.
Traigo remedios contra los solemnes
y un rimero de versos sin remedio.
Con tinta de alminares he copiado las nubes,
y un mirlo vuela del revés sobre mis gafas.
He traído la hierba, el cielo, estrellas
urdidas por astrólogos de Praga,
secretos de un saber que no se aprende
pero es imposible de olvidar.
Que no os engañe el pájaro volando
de todo lo que amé, que me acompaña.
Ni os extrañe que alivie mi voz con aguardiente.
Para reunir tan tenue mercancía
me alquilo cada noche a la tiniebla,
y a veces vuelvo roto, a veces rey
de un castillo en el aire
y un velero en el mar de la melancolía.

Si alguien se acuerda de la sed, que deje
abierta la ventana de los labios
para la soledad que pide venia.
Lo que traigo no cuesta y no se vende:
todo mi oro lo devuelvo al río
para que todos sepan cómo brillan
mientras se van, las horas.

Sois testigos de la edad, que nos convierte
en epitafio, en piedra desgastada,
en meros nombres sobre la cubierta
y la espuma de los libros.
No me pidáis consuelo, que no sé,
ni amargas despedidas.
Me voy como el buhonero a su camino,
hacia mañana, que no llega nunca
aunque a veces se va.
Aquí os dejo el silencio que me queda
y un ángel rezagado,
que se enciende
cada vez que la dicha
sienta en el mismo verso a mis amigos.

 

[Como un halcón ingrávido...]

Como un halcón ingrávido
que una broma del viento sostuviera en el aire
ocupo el lento espacio de mi cuerpo.
Mis ojos buscan lejos de mis ojos
un alma que me acoja, una rama desnuda.
He subido a pedir vuelo a mi sombra,
una senda en el vértigo.
Sentado ante una mesa que murmura
nubes incomprensibles
cultivo tiempo, signos, esperanza.
Me finjo escriba, o rey ensimismado
en su bella durmiente de papel.
Y más allá de mí contemplo un río,
un viejo río, el único, cuyo cauce es la vida.
Y con mi caña de pescar soñada
lleno mis manos de peces de otro mundo
y los vuelvo a soltar aguas arriba,
justo un momento antes de encontrarlos,
por el placer de parecerme a Dios
cuando nadie me mira.

 

[Ésta es la puerta de mis Samarcandas,...]

Ésta es la puerta de mis Samarcandas,
mi puente levadizo al aire,
el vado
donde pasa el mar Rojo mi pueblo
de uno sólo,
mientras se hunde el faraón del miedo.
Mentira en realidad,
éste es el reino,
la página mortal donde estoy vivo.
La nave fénix que mecía a Ulises,
la espada al sol de mi Quijote a cuestas.
Palacio de papel
sin llaves ni salón,
  cabaña a pájaros,
desolado solar donde vago por breñas
y encuentro lo que ves...
ésta es mi casa.

 

 

María Salgado

ssssssssssssssssssssss

 

MARÍA SALGADO /
MADRID

 

FUERA DE CASA / UNO

siento el sol sobre la cara limpiamente la mañana de un domingo
sobre la plaza, en la esquina, se ignora un edificio grande, blanco
y silueta de mujer con gorro, espuma
apenas he dormido, no entiendo bien qué hice ayer, me paro
contra la plaza quizás esté rompiendo el agua de la
brazada sorda en tiempo de espiral de una muchacha escueta esquemática
ritmo de crol, ritmo de mariposa, ritmo sensible, aletear, flotar
caer al fondo en un silencio ahogado contenido
mensurable
hogareño, por tanto, casa de agua
miro mi sol cronometrado en el invierno, me hace señas simples,
es de agradecer su sencilla compañía

 

CORREO*

La mujer del soldado recibió
de la antigua ciudad de Leningrado recibió
del soldado bolchevique recibió
un beso rojo en una bota
y un telegrama censurado recibió
mujer del soldado mía STOP tachado
tachado tachado STOP tachado
no estés lejos recibió
toma mi bota STOP
para la nieve de clase STOP
para la nieve de clase STOP tachado
los esquimales tienen hasta nueve nombres
de nieve STOP tachado no estés lejos STOP
firmado: el soldado de la mujer
La mujer del soldado recibió
recibió de la antigua ciudad de Leningrado
este mensaje incierto quién sabe si falso

 

* Canción de Bertolt Brecht y acción de Pepe Murciego

 

¿QUÉ ESPERO DE LA VIDA?

Más vida.
Memoria.
Nada (aunque parezca una mentira común)
Todo    (aunque suene en exceso)
Un agarre de viento
Mañanas retorcida dentro de la cama de amantes de viento.
Paciencia para devanar
Pedagogía erótica
Que pase algo, que pase inmediatamente, que nos vuelva del revés
Mejor acceso al agua potable, a todo lo potable, al viento
Quiero hacer una obra sudaca terrible y molesta*

 

*Diamela Eltit

 

[Por una moneda, mano de santo,...]

Por una moneda, mano de santo,
en algunos lugares
te regalan un pan.
¡Por una sencilla moneda!
Es la generosidad de los tenderos
la que obra los milagros del intercambio.
Ellos ahorran productos, menaje del hogar,
avituallamiento, calcetines,
para darte lo mejor
a cambio de tu oscura moneda,
dote de tu carne, caballito con riñón de pájaro.
Hay mercaderes que practicaron la usura,
que acumularon trigo
y el trigo se les pudrió.

Así se sacien.

 

 

 

Carlos Piera Gil

ssssssssssssssssssssss

 

CARLOS PIERA GIL /
MADRID

 

ESPECTRO BREVEMENTE

Een schilderij die spreekt, een spook van weinig’uren

[Una pintura que habla, un fantasma de unas pocas horas]
CONSTANTIJN HUYGENS, EEN COMEDIANT

A una señora mayor que vivía sola
e imaginaba visitas de vivos y muertos,
que siempre la dejaban sin despedirse

Esa televisión tuya de espectros
a falta de presente
se enciende y se apaga sola, como el presente,
ciudad de puras desapariciones.
Hace familia de lo que no ha llegado, de las
intemperies pequeñas , las infidelidades
del electrodoméstico, lo que, en tiempos perdidos,
era querer abrazos y no saber de quién.
Vienen como a tomar el té, como si estar aquí fuera lo lógico,
como si hubiera tiempo y gana y gente
para colgar los cuadros. Y se van como vienen
(con la lógica antigua de llegar para nada
y una técnica nueva para dar soledad)
a sus ocupaciones, al vacío, insistente
promesa incumplida de amor.
Y así habremos sido y son ellos:
como las hojas en el torbellino.

  * * *

La esperanza es interminable, intermitente,
funciona, como los televisores y la vida, mal.
Hemos venido hasta acabar traidores
o morir, que es lo mismo:
marchar sin despedirse,
venir sin cuerpo y sin voluntad propia,
ser poca cosa y anunciar desgracias,
repetir lo que fuimos,
cobrar tragedia en nombre del amor.
Cruzamos la ventana, como el vencejo,
para acabar así. Todos somos el mismo y el viento
para las hojas en el remolino.

  * * *

Hemos vivido para que no nos cojan vivos
y aun a ti, que quisieras asirte a nosotros,
te eludimos con una displicencia de muertos, ásperos,
irónicos sin gracias, cumpliendo desganadamente
un trámite trágico en ti. Porque en ti, que nos tratas de muertos,
vivimos como hemos vivido, unas ráfagas,
de las ausencias a las concesiones,
sólo rebeldes en el gesto y esta
capacidad de huir.
Sólo se sabe que nos vamos yendo,
desabridos, secándonos,
como las hojas en el torbellino.

  * * *

Una vida con curso de murciélago,
fingiendo hasta la imagen de las rachas del viento.
Unos caminos vistos
a sacudidas para la pantalla.
No la verdad: lo póstumo. Máquina de sinopsis.
Porque la vida es esta coincidencia de muebles,
todos somos el mismo.
Todos somos lo mismo y este viento que somos
y estos papeles en el remolino.

 

De Religio y otros poemas

 

 

 

 

Sobre este artículo

Publicado en Confines
N° 28 Julio de 2010

•Selección y edición de Víktor Gómez y Javier Gil
Madrid, España

Especial para Confines - El extremo Sur

 

Junio/Julio de 2010
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