Jacques Canut /
Nota biográfica

Nació en Francia en 1930. Se dedicó a la enseñanza de Letras e Historia. Desde 1975 ha publicado más de un centenar de poemarios, de los cuales casi una veintena se editaron originalmente en castellano. En muchos casos –por ejemplo, los editados en la Argentina por Alicia Gallegos, primero fueron escritos en castellano y luego traducidos por el mismo autor al francés.
Textos suyos se tradujeron al alemán y portugués. Colabora en diarios y revistas de Europa, Canadá y Estados Unidos. Sus poemas figuran en libros para colegios y en antologías de las editoriales Gallimard, Hachette, L’Ecole y en recopilaciones de lengua alemana, castellana y portuguesa.
Entre sus libros en castellano se pueden mencionar: Soñaban los cascabeles (Pamplona, Arga); Matices (ídem); Los trigales de Monzón (Palencia, Castillo de Monzón); Veras (Palencia, Rocamador); Búsqueda (ídem). En edición bilingüe castellano-francés, publicó: Finca particular (Rocamador); Encierros (Buenos Aires, Alicia Gallegos); Cosas de allá. De más allá (ídem); El espejo infiel (ídem); Sur de cruz (ídem); Tierras de promisión (Palencia, Cálamo); Enigmas (ídem); Hablar ¿con quién? (ídem); Susurros y resonancias (también en murciano; série Carnets confidentiels, impr. La Botellerie). La mayoría de éstos son “autoediciones”, según la definición de Canut, agrupados en una serie denominada “Carnets confidentiels”, que ya lleva más de treinta títulos.
En todos sus libros la ilustración y el diseño gráfico cumplen un papel preponderante. Entre los ilustradores, se puede mencionar a los artistas Claudine Goux, Acacio Puig, Silvaine Arabo.


El extraordinario poeta francés (Auch, Gers, 1930) concilia juego, canto y poesía, que se sustentan en el rescate de la vida y lo cotidiano como fuente privilegiada de su creación.

Jacques Canut

Atravesado por la luz de lo cotidiano

Atravesado por la luz del sur de Francia y la precisión de ser casi bilingüe –al menos en poesía- desde 1975, el poeta Jacques Canut extrae de lo cotidiano breves textos que orillan el aforismo, poemas que recuperan el erotismo en el crepúsculo, composiciones despojadas que tienen en el paisaje y en la naturaleza espejos.
Este 28 de mayo Jacques Canut cumplió 80 años en Auch, la ciudad mitad romana y mitad medieval del sudoeste de Francia donde nació también el mosquetero D’Artagnan. Allí se produce el “armagnac”, una suerte de aguardiente, desde hace siglos.
Canut es un “poeta mediterráneo y mesetario de talante luminoso y preciso... acercarse a su obra es otear un espejismo de trigales sobre un oleaje helénico”, explica su editor murciano en el prólogo de “Susurros y resonancias”.

por Gerardo Burton

La proximidad con España –Auch está a 120 kilómetros de la frontera- y su ascendencia aragonesa por la rama paterna, fueron la excusa para que este francés se lanzara a la edición bilingüe de sus poemas en un tránsito de vasos comunicantes que comenzó a mediados de la década de 1970. A tal punto que algunos de los libros que la editora Alicia Gallegos publicó en la Argentina fueron escritos originalmente en castellano, y traducidos al francés por su autor.  Durante muchos años, jubilado de su trabajo como profesor de literatura e historia, Canut hizo viajes a España –la zona comprendida por León, Aragón, Castilla-.
El intercambio de lenguas y artes ha sido constante en la obra de Canut: sus libros a veces son trilingües –“Susurros...” está en francés, castellano y murciano- y así también las geografías y las culturas trasiegan de un libro a otro, dentro de los poemas.  El poeta puede cantar un tango y al rato llegar al cante jondo; una balada del sur de Francia se combina con el canto de los pájaros y el susurro de los árboles.
El tiempo es un pretexto para retratar su familia, y esos retratos, la excusa para ahondar en lo cotidiano. La tensión erótica es poetizada de manera integral: los poemas de Canut, los dibujos de Claudine Goux y la edición que hace coincidir el papel elegido para el interior, la cartulina de la tapa y el diseño y convierten ese “Éros crépusculaire” en un objeto de arte. Arte por la poesía; arte por el dibujo y la pintura; arte por la concepción del libro como objeto.
Entonces, y aquí hay un dato no menor, Canut construye ese “todo” al que alude cuando se refiere a la serie “Carnets confidentiels”, que ya lleva más de treinta títulos “autoeditados” con una excelente calidad de impresión y de materiales y vehículo de su honda poesía, donde conviven el juego, los sueños y, sobre todo, el canto.
En algunos poemas aforísticos, puede intuirse el hálito de Antonio Porchia. Por ejemplo, en “ella,/que partió, centenaria,/en la luz/de una tan bella mañana/de verano”. Y a través de la reminiscencia de Porchia, aparece Roberto Juarroz: la paradoja, el retruécano, el revés de la trama.
Por lo tanto también es “claro y  distinto” el intento de Canut de conciliar juego, canto y poesía, que se sustentan recíprocamente en el rescate de la vida y lo cotidiano como fuente privilegiada de su creación. Así la mirada del poeta establece un “flujo de palabra y de imágenes dinamizadas por una escritura, un ritmo, un tono que la gobiernan y la engendran”, como explica Michel Baglin en el prólogo a “La vie en blues”.
Es plural el yo poético de Canut, que adquiere diferentes personalidades y estéticas según el clima del poema: en la existencia cotidiana, los gatos Minou, Minine y Minette, que se transforman en personajes de un libro. Los árboles, símbolo de la proyección del subsuelo; la luz omnipresente en este poeta mediterráneo.
Lejos de las rigideces clásicas y de las estridencias de la vanguardia, Canut es testigo de “la audacia de la poesía moderna que arrastra al lector a la aventura de una palabra salvaje”. Porque, como Canut dice de sí mismo, “nací poeta. Más tarde, intenté volverme poeta”.
Los “Carnets confidentiels” –cuadernos confidenciales- constituyen el proyecto de este poeta, octogenario reciente. Iniciada en 1975, la serie ya tiene más de treinta títulos que “experimentan, traducen evidentemente mi personalidad, sin embargo a partir de la realidad que me ha sido dada observar, meditar, imagino asuntos, situaciones verosímiles pero que son diferentes de aquellas que he vivido como si quisiera transferirme en otra existencia”, según explicó en una entrevista con Ludmilla Podkosova en la publicación “Pérégrination”).
Para Canut “escribir cotidianamente desde 1975 necesita una apelación a la imaginación, a diversificar las fuentes de inspiración y los temas devienen recurrentes... He estado a menudo seducido por textos múltiples, de inspiración variada más bien que por el renombre de tal o cual poeta. Estos poemas ciertamente me han permitido esperar el momento donde intenté yo mismo componer. Pero sé que las obras en prosa contribuyeron a la construcción de mi obra; sus autores: La Bruyère, Jules Renard, Saint-Exupéry, Alain Fournier, Camus, Claude Simon, Duras, Faulkner, Raymond Chandler, Juan Carlos Onetti”.
Además, desde 1979, compuso en paralelo en francés y castellano.  Su ensayo consistió en “introducir en francés las características poéticas del castellano del sur. Me felicito tanto más porque esta ambivalencia ha extendido el público de mis ediciones en España y en América Latina”.

 

Dos opiniones

“Mirada que transforma el bucólico paisaje, lo cubre con el velo de una temperatura íntima, sombra inquietante que el poeta extiende sobre la escenografía campesina, familiar. Ingresan así al espacio de la página una fuente perdida, ovejas que cierran los ojos para olvidar y un pastor aferrado en lo sombrío de su existencia a la luz tenaz del verano...
Preguntas suspendidas, abiertas, y blancos, respirados profundamente, que escanden la travesía del largo y único poema en busca de su propio límite. Preguntas y blancos donde se refugia sólo lo incierto. Intimidad que respira, silenciosa como un puro consumirse, como si hablar fuese un pasaje hacia un más allá que es sólo ocaso”; sostiene María del Carmen Colombo en su comentario de “Cosas de allá, de más allá”.

“En el título de esta recopilación se inscribe ya el enfoque poético completo de Canut, que no ha renunciado ni a los prestigios del mundo sensible ni a aquellos del lenguaje. Su poesía procede de lo cotidiano y en un llamado a la comunidad de los más humildes gestos y de emociones. La poesía no cesa de reivindicar su pertenencia a la “vida”. Pero sabe todo mientras canta, flujo de palabras e imágenes dinamizadas por una escritura, un ritmo, un tono que la gobiernan y la engendran. La vida, cierto, pero sobre todo, “la vida en blues”.
Canut conjuga sus poemas en las formas más diversas, haciendo confluir el vocabulario del amor físico con aquellos, múltiples e inesperados, que proponen todos los registros de la actividad humana”, según Michel Baglin (Prefacio para « La Vie en blues », (éditions Ressacs) Auch, Francia, enero de 1983.

 

 

JACQUES CANUT
MÁS LEJOS QUE NUESTROS DESEOS / POEMAS

SELECCIÓN Y TRADUCCIÓN DE GERARDO BURTON 

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De “Hablar, ¿con quién? Parler, avec qui?”, Palencia, Cálamo, 2007. Col. Torredelaire. Ed. bilingüe

 

Amar y olvidar.
¿Qué necesita el hombre
para desafiar la nada
y vencerla?

Procreamos niños
herederos
de ilusiones
y desengaños.

 

Aimer puis oublier.
Que faut-il à l´homme
pour défier le néant
et le vaincre?

Nos procréons des enfants
héritiers
d’illusions
et déboires.

 

Cielos de nitidez
rigurosa
moldearon el talento de ese pintor
que sublimó
mis ilusiones.

Tiraba imágenes
como del desierto florecen
oasis
cunas de espejismos.

 

Des ciels de limpidité
rigoureuse
modelèrent le talent de ce peintre
qui sublima
mes illusions.

Il projetait ses images
comme du désert fleurissent
les oasis
berceaux de mirages.

 

 

De “Susurros y resonancias” (“Murmures et résonances”), Vauchétrien, La Botellerie, 2010.
 

Entrar en la morada de quien promete esperanza.
Esa alcoba recibe en el seno
del invierno
la solana de las pampas,
una sonrisa
de compañera por desnudar.

 

Entrer chez qui promet l’espoir.
Cette chambre reVoit au coeur
de l’hiver
plein soleil des pampas,
un sourire
de compagne à effeuiller.

 

Rocío de la aurora
la pureza invita
a beber en tu boca.
Piernas felices
de progresar
retomar el placer por la vida.

 

Rosée d’aurore.
La limpidité invite
à boire à ta bouche.

Des jambes heureuses
de progrresser
reprende goût à la vie.

 

El desorden se apodera
de mi mesa de trabajo.
Palabritas
acercaros a mí
tengo tantas cosas
por haceros decir.

 

Le désordre s’empare
de ma table de travail.

Petits mots
venez à moi
j’ai tant de choses
à vous faire dire.

 

El otoño,
ese mundo de contrastes, de lindes
en el que mi alma ha perdido tanto;
seres cuya emotiva imagen
parpadea a veces como reflejos;
prontamente absorbidos por el follaje
en la orilla de cualquier lejana carretera.

 

L’automne,
ce monde des contrastes, des lisières
où mon âme a tant perdu
des êtres dont lémouvante image
parfois clignote comme reflets
vite absorbés par le feuillage
au bord de quelque route lointaine.

 

 

De “Copie blanche – 3”, Vauchrétien, La Botellerie, 2008 *

 

¿Iré más lejos que lo Desconocido
Donde jamás tuve la audacia
De rendirme

Cada nuevo título lleva
Mi silencio.
Tengo la pasión de multiplicarlos
Por convencer?

Irai-je plus loin que l’Inconnu
où jamais je n‘eus l’audace
de me rendre

 

Chaque nouveau titre emporte
mon silence.
J’ai la passion de les multiplier.
Pour convaincre?

 

Los sueños nos abren.
Me siento tan superfluo, vulnerable
En vanas palabras.

Sometido a sus propias interrogaciones
Uno se engaña, se humilla.

El vacío me invade.

Más fonemas para traducirlo.

 

Rêves non épanouis.
Je me sens si superflu, vulnérable
en vaines paroles.

Soumis à ses propres interrogations
on se dupe, on s’humilie.

Le vide m’envahit.

Plus de phonèmes pour le traduire.

 

Poeta.
Su canto,
Sopla por encima:
¡cometa!

 

Poète.
Son chant,
on souffle dessus:
comète!...

 

 

De “Rencontres”, Vauchrétien, La Botellerie, 2009.*

 

En la hora en que el alba se alimenta
de la apacible frescura de los campos,
habla de actos fútiles
de trabajos
de la suerte de los geranios
de escapar de las últimas heladas
de la espera de una caída
por las miserias cotidianas
de la anodina felicidad de recobrar la tarde
el unísono en el abrazo.

 

À l’heure où l’aube se nourrit
de la paisible fraîcheur des champs,
elle parle d’actes futiles
de travaux
de la chance pour les géreniums
d’échapper aux dernières gelées
de l’espoir d’une rémission
pour les quotidiennes misères
de l’anodine félicité de retrouver le soir
l’unisson dans l’étreinte.

 

 

De “Rétrovisions”, Vauchrétien, La Botellerie, 2010.*

 

Problemas que me han hecho nacer
y de los que soy heredero.
Tengo el aire de haber hurtado
tantos años de felicidad salidos
de la abnegación enloquecida
de mi madre.

Ella,
que partió, centenaria,
en la luz
de una tan bella mañana
de verano.

 

Problèmes qui m’ont fait naître
et dont je suis l’heritier.
J’ai l’air d’avoir dérobé
tant d’années de bonheur puisées
dans le dévouement forcené
de ma mère.

Elle,
qui partit, centenaire,
dans la lumière
d’un si beau matin
d’été.

 

 

De “Sirènes”, Vauchrétien, La Botellerie, 2008.*

 

Interrogar el horizonte donde pierden el aliento
vectores de oquedades, quietud,
las flechas del tiempo.
Zenón, Zenón de Elea.
Cementerios, cementerios
marinos bordean las velas
de lo vano.

Voz. Vías.
Caminos alados
que van por todas partes, se persiguen
por descubrimientos eternos,
donde todos se pierden. 

 

Interroger l’horizon où s’essouflent,
vecteurs de hoquetantes immobilités,
les flèches du temps.
Zénon, Zénon d’Élée.
cimetières, cimetières.
Marins louvoyant dans les voiles
du vain.

Voix. Voies.
Chemis ailés
qui vont partout, se poursuivent
pour d’éternelles découvertes;
où tous se perdent.

 

¿Dónde el sueño, dónde la vida?
Esta fuente castellana, difusa
pureza, frescura
donde uno abreva.

Cultivar la soledad salobre
para la cual se hizo tan largo
viaje.
Se aturde con el olor aplastante de los trigales,
de los dorados pastos.
El azul lamina el vibrante escenario
de silencio.
En los límites de lo invisible
se escucha un ciclista deslizarse.

 

Où le songe, où la vie?
Cette fontaine castillane diffuse
pureté, fraîcheur
dont on s’abreuve.

Cultiver la salubre solitude
pour laquelle on fit un si long
voyage.
S’étourdir de l’odeur écrasante des blés,
des chaumes blonds.
L’azur lamine le plateau vibrant
de silence.
Aux bornes de l’invisible
on entend un cycliste glisser.

 

 

De “Le vide-grenier”, Vauchrétien, Le Botellerie, 2008 *

 

Marzo (ventoso) mes de gavillas
de ramas quebradas.

El viejo molino que mueve el agua
y hace la harina
un vestigio que acompaña
la endecha del pequeño río
abandonado.

Una banda magnética refleja el alma;
su voz se hunde
en la nada.

Mars (ventôse) mois des fagots
de branches cassées.

Le vieux moulin qui brassait l’eau
pour la farine,
un vestige qu’accompagne
la complainte de la petite rivière
délaissée.

Une bande magnétique rend l’âme;
sa voix sombre
dans le néant.


Escritura,
compañera a la que temo
la inconstancia.

Escribo sobre pedazos de hojas.
Un gesto torpe las dispersa
como una tempestad
en los rincones
más inaccesibles de la pieza.

Écriture,
compagne dont je redoute
l’inconstance.

J’écris sur des bribes de feuilles.
Un geste maladroit les disperse
comme un tempête
dans les recoins
les plus inaccessibles de la pièce.

 

 

 

Sobre este artículo

Publicado en Confines
N°27 Mayo de 2010

•Por Gerardo Burton
Neuquén

Especial para Confines - El extremo Sur

 

 

Mayo/Junio de 2010
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