Cagarse en el exilio

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Una sección de otro de los últimos poemas de Lamborghini subraya la complejidad de la posición del exilio y el exiliado en su obra
Me cago en el exilio claro
no soy tarada
ni nada
tiene de raro
no voy a aguantarme atlántica
hasta atenazando nalgas
como esta vaca rubia virginia estampa
descargar la popa en inodoros pampas

(Lamborghini 2004: 518 [1985])

Aquí Lamborghini explora y complica la presentación del exilio. La frase “me cago en el exilio” tiene doble función: primero, demuestra la estridente negación de Lamborghini frente a las típicas expectativas de la obra de un escritor exiliado; para Lamborghini, el exilio no tiene importancia, como no tiene importancia la nación, y por ende ni traumatiza ni inspira, como diríamos nosotros los ingleses, “I don’t give shit”.  Pero al mismo tiempo, el exilio representa el sitio dónde Lamborghini “se caga”, una cagada que da placer en su obra entera. La eufemística frase, “descargar la popa”, demuestra un internacionalismo perverso: defecar, con una referencia náutica, apto para describir los viajes oceánicos de un exiliado; los “inodoros pampas” simultáneamente nos llevan de España a la Argentina, como la referencia a “Virginia”: no solamente el nombre de un tabaco, sino también una raza de vacas típica de las pampas argentinas. Por lo tanto, el acto de defecar como placer ofrece el vínculo geográfico a través de las fronteras y el vínculo temporal entre el antes y después del exilio. El placer perverso es otra vez el vínculo que traspasa las fronteras. Como se sabe, el enfoque de Lamborghini en el placer sexual es uno que privilegia la defecación y la penetración anal como formas de placer; el exilio entonces ofrece otro sitio o oportunidad para estas mismas formas de placer. La frase “me cago” representa el placer no-genital, y sin-género que tiene tanta importancia en sus primeros poemas, y que reaparece como una característica del exilio. Quizás por eso ocupa Lamborghini en este poema una posición gramaticalmente femenina, como otro intento de interrumpir las estructuras sociales, de emprender relaciones interpersonales que nieguen la identidad personal, y de comprometerse a actos sexuales y de placer que no requieren la persona o el “yo”, en particular la posesión de un nombre propio o el pronombre personal indicado en términos de número, persona y género. De forma parecida a lo que sugiere Leo Bersani en su lectura de las obras de André Gide y Jean Genet, la obra de Lamborghini replantea las relaciones entre los seres humanos, para que tanto la nación como la persona dejen de ocupar una posición de importancia.
En conclusión, entonces, sostendríamos que estos poemas del exilio (entre comillas) Lamborghiniano se aprovechan de tropos que provienen del Cinismo clásico:
The Cynics were renowned not only for being frank and direct (e.g. for “barking” and “wagging their tails”), or for their skill at distinguishing between friends and enemies (in their case, those capable of philosophising and those who were not), but, above all, for their way of living in public like dogs, “shamelessly indifferent” to the most entrenched social norms. Their deliberate rejection of shame, the cornerstone of traditional Greek morality, authorised them to engage in modes of life that scandalised their society but that they regarded as “natural”. Their radical idea of freedom – “to use any place for any purpose” – made the insulting canine epithet so appropriate to our philosophers that they defiantly claimed it as a metaphor for their novel philosophical stance. Or so the story goes. (1996: 4-5)

Diógenes de Sinope, el Cínico, era otro exiliado, expulsado de su ciudad de origen por el delito de adulterar la moneda. Este gesto ocupa una posición central en la filosofía de los Cínicos, ya que forma parte de un cuestionamiento fundamental de todos los valores y usos contemporáneos, vistos como traición de superiores leyes naturales. Los Cínicos buscaban libertad de los trastornos sentimentales (apatheia) e independencia del mundo externo (autarkeia). Por eso, Diógenes se declaró en su famosa paradoja a-polis (sin ciudad), a-oikos (sin casa) y kosmopolites (ciudadano del universo). Estos pasos permitieron que el Cínico participase en parrhesia (libre expresión), pudiese reírse sin miedo y provocar, en particular con comportamiento sin vergüenza para escandalizar a sus interlocutores, por ejemplo, la masturbación en la vía pública, o la ingestión de carne cruda.
En la obra de Lamborghini, el exilio funciona como una proliferación de símbolos y signos (ínter)nacionales que cruzan y penetran fronteras y límites internacionales. Es nuestra percepción que esto se relaciona con la noción paradójica que tenían los Cínicos del ciudadano del universo, en la cual el universo sustituye la identidad nacional – pero dentro del “no-lugar” específico de la “vida de hotel” Lamborghiniana, donde el poeta ofrece el exceso nacional, en particular de símbolos y semejanzas, sean lingüísticos, sexuales o políticos. La posición que toma Lamborghini ofrece una revisión del ciudadano del universo en el Cinismo clásico: en vez de salir para ocupar la posición de una figura pública en la ciudad, Lamborghini es el Cínico que rehúsa salir de su tonel o pithos – la posición paradójica de uno que deviene ciudadano del universo por retirarse de partes específicas de él, mientras hace constante referencia a símbolos internacionales.



 

 

Osvaldo Lamborghini

Del exilio al cinismo

Como es el caso de muchos escritores argentinos del siglo veinte, Osvaldo Lamborghini (Buenos Aires 1940-Barcelona 1985), pasó parte de su vida en el exilio, y murió en el anonimato en Barcelona después de varios años fuera de su país natal. Sostenemos en este ensayo que la obra de Lamborghini nos obliga a repensar la posibilidad del exilio como posicionamiento investigativo y artístico. Muchos teóricos, por ejemplo Adorno, Said y Eagleton, plantean el exilio intelectual como productivo en términos artísticos, positivo en el sentido moral, subversivo en el campo político, y loable en términos éticos.

por Ben Bollig

 

Proponemos que tal representación del exilio, explicado por Darko Suvin (2005) en un artículo reciente, basada etimológica y lógicamente en la salida involuntaria del individuo por razones políticas de un país o patria a qué siente una adhesión sentimental, depende de la existencia de y pertenencia a una nación. La mezcla de actitudes agresivas e indiferentes que demuestra Lamborghini hacia la nación, su compromiso con la libre expresión más escandalosa, y su cuestionamiento del sentido común político y moral, ofrecen una posición intelectual alejada de lo que está identificada en la teoría del exilio. Esta posición demuestra ciertas semejanzas al Cinismo clásico, o kinismus para utilizar el término favorecido por Sloterdijk, en particular su concepto del ciudadano del universo, o kosmopolitēs. Lamborghini ocupa una posición que titula “vida de hotel” (término apropiado de las memorias de autor de Martín Fierro, José Hernández), en vez de la calle, la mesa de la cafetería, o la casa privada, los típicos topoi del exiliado. Esta posición borra los trazos nacionales del exilio en la obra de Lamborghini, pero simultáneamente ofrece un espacio para la inclusión de elementos literarios y plebeyos de carácter internacional, que traspasan fronteras y cuestionan la pertenencia del sujeto a una nación. En su “vida de hotel”, Lamborghini a la vez se retira del mundo y deviene un Cínico ciudadano del mundo, y emprende una crítica hecha posible por su visión muy particular del exilio. De este modo el sitio que ocupa Lamborghini fuera de la Argentina es de una proliferación perversa e internacional de objetos del deseo.
En el exilio, Lamborghini encuentra habitaciones de hotel sórdidas y otros aislados no-lugares, para utilizar el término de Marc Augé, donde puede experimentar con el placer perverso y sus ataques contra la nación, y existe una uniformidad notable en actitud entre sus poemas pre- y pos-exilio, en contradicción de lo que uno podría llegar a esperar de un poeta que abandona su país natal. Proponemos que la obra de Lamborghini plantea dos preguntas: primero ¿qué ocurre si antes uno no había pertenecido, y por ende no tenía una nación como objeto deseado?; y segundo, que serían las consecuencias de la existencia de un sitio que permita la reconcepción del “pertenecer“, según la elección estética del individuo.
El poema “Aceite de colza” señala el exilio de Lamborghini en Cataluña, y es, por eso, un excelente punto de partida para investigaciones de su obra en el exilio.

 

ACEITE DE COLZA

Jeta morada, culo verde.
¿Cómo dice el corazón,
esto dicho en Val, Valverde?
¡Ostias! Estamos en España:
            España, la imbécil.
Ahora, sólo poemas divertidos,
sólo el ridículo
―después de la terrorífica
            pérdida de la lengua.
España:
España, la imbécil.

¿ostras?
¿vosotras? (¿vos, ostras?)
En catalunya Trancat en lugar de Cerrado:
Closed, please, Closed y
dn’t cry for me Argentina (?)
            (debe haber algo peor ―todavía―
que ser un canalla
y, encima, boludo)
inteligente: poco

El océano Atlántico es una inmensidad irreversible

No harán jamás un mundo estos pueblitos
[…]

España es una mentira, no un mito.
España es vil, como toda desgracia.

[…]

De los sueños
De la mitad del mundo.
De Viena invadida por los Nazis
y de Buenos Aires:
Buenos Aires.
España aquí. Es aquí:
la nostalgia del significante.

(Lamborghini 2004 357-60 [1982])

 

El exiliado desagradable

Lamborghini es uno de los exiliados menos agradables, y no hace ningún esfuerzo para retratar a sus nuevos anfitriones en términos favorables. El poema abre con dos insultos, “jeta morada, culo verde”, y su título hace referencia a uno de los acontecimientos más escandalosos de los años inmediatamente posteriores a la dictadura de Franco, en concreto, la venta de aceite de colza contaminado con químicos y que causó la muerte de 700 personas y envenenó a 60.000 en la primera mitad de 1981. El poema entonces propone una visión de España como atrasada, arrogante, ni siquiera una nación, es decir, críticas mordaces para la nueva España, consolidada en su constitución democrática de 1978.
En su contenido temático y sus referencias culturales – el aceite de colza de su título, el empleo de palabras en catalán, y rasgos de castellano peninsular – “Aceite de colza” sí reconoce un cambio de posición geográfica, en concreto su mudanza a Barcelona en 1982. Así Lamborghini juega con dos posiciones: el exiliado sorprendido por su nueva posición, como en la curiosidad que expresa en el primer verso de la segunda estrofa, “¿ostras?”, o el intento fallido de escribir en catalán que se encuentra en “Trancat” (“cerrado” en catalán sería “tancat”); y la misma actitud de burla y agresión de sus primeros poemas. La “vida de hotel” le ofrece un espacio en forma de caparazón o caracol para su escritura y perversión que es, a la vez, anti-nacional, inter-nacional, y, en cierto sentido, supra-nacional, una burbuja para el Cínico como observador y ciudadano del universo.

 

Anti-lógico e irrespetuoso

Señales geográficas aparecen con frecuencia en este poema, por ejemplo “Valverde” (cerca de Barcelona), “catalunya” (que pierde su mayúscula inicial) y “España” misma. Simultáneamente, hay referencias a los cambios lingüísticos que marcan las diferencias entre naciones: “¡Ostias!”, por ejemplo, es un improperio peninsular mal escrito y en general rara vez escuchado en el habla de los Argentinos. Lamborghini parece sugerir que habrá un cambio en su poética y temática cuando anuncia “solo poemas divertidos ahora”; esto se relaciona con “la terrorífica | pérdida de la lengua” que se podría vincular con el trauma del exilio. Pero dos elementos deben hacernos vacilar antes de leer el poema como típico producto del autor en el exilio: en primer lugar, no hay, estrictamente, una pérdida de lengua en el traslado desde la Argentina a España, ya que los dos países hablan variedades de castellano, entre otros idiomas; en segundo lugar, la agresiva actitud de Lamborghini para con España no ofrece diferencias notables de la actitud demostrada hacia la Argentina, y es de ninguna manera característica de la poesía festiva sugerida por la frase “poemas divertidos”. El enfoque de Lamborghini es anti-lógico y irrespetuoso; por lo tanto la cita incorrecta de Tim Rice, el libretista de Andrew Lloyd-Webber, “d’nt cry for me Argentina”. La cita funciona en distintos niveles: primero, irónicamente toma la cumbre de kitsch o mal gusto y clisé como modelo para la elegía del exilio; segundo, enfoca la Argentina desde una perspectiva doblemente extranjera: un exiliado citando las palabras de un extranjero; y finalmente, está mal en la lengua extranjera, y por eso, como “Trancat” subraya a propósito la asimilación incorrecta del exiliado a su estado como extranjero: un intento de subrayar la torpeza del exiliado, pero al mismo tiempo una muestra de indiferencia hacia esta misma torpeza. Simultáneamente, la inclusión de palabras en inglés, en particular “Closed” y “please” pone de relieve la importancia del turismo en la capital catalana, y la importancia del inglés en toda España, otra amenaza a la unidad nacional. Parece que los indicadores de la pluralidad lingüística y la penetrabilidad de las fronteras que Lamborghini había detectado en la Argentina, se encuentran exagerados y agravados en España. Su fracaso como “buen” exiliado culmina en otro insulto contra España, “estos pueblitos”, mofa que recalca la división de España en distintos grupos lingüísticos y culturales: para Lamborghini, España representa una ilusión y una mentira. En vez de causar trauma, el exilio sencillamente ofrece un sitio para sus diatribas.

 

La soledad, la pérdida

El solitario verso de la tercera estrofa, que expresa la imposibilidad de recruzar el Atlántico, podría ser visto como contradicción de todo lo que hemos dicho hasta este punto, ya que señala la soledad del exiliado separado de una patria mejorada por ausencia, como las canciones de Carlos Gardel, quien según sus aficionados “cada día canta mejor”, aunque, o porque, murió hace setenta años. Se podría sostener que el verso de Lamborghini representa una clara expresión de la pérdida que sufre el exiliado, del trauma del exilio, y que partir es, en fin, perder. Por esa razón, el Atlántico sería irreversible ya que en el acto de abandonar, de salir, se pierde algo, y el exiliado sigue anhelando su patria ausente. Pero al contrario, mantendríamos que Lamborghini nos obliga a tomar otro paso: si el Atlántico es irreversible, si no hay vuelta atrás, lo curioso es que elementos Argentinos – típicamente Argentinos, además – están todavía disponibles para Lamborghini en el exilio, en particular sus armas para insultar y escandalizar. Esto le obliga al lector a recordar la importancia de corrientes transatlánticas en dos direcciones, y que no solamente implican su partida de la Argentina y llegada en España una ruptura, sino también que su propia existencia como argentino se predica en el mismo viaje al revés. En Barcelona entonces se puede decir que demuestra Lamborghini lo siguiente: el papel clave de los españoles, italianos y otros europeos en la construcción de la Argentina, como colonizadores y el “otro”; la función de la Argentina y el nuevo mundo en general en la identidad española y catalana; además, y aún más radical, que lo nacional es por necesidad extranjero: y en conclusión, que la nación no importa. Por eso se puede sostener que Lamborghini crea la siguiente posición poética: fuera de la Argentina, exiliado, reñido con España, que no puede volver, pero al mismo tiempo tiene acceso a elementos argentinos cuando y como quiera. La posición cuádruple de subyugación y retraimiento – meridional, occidental, del nuevo mundo, en exilio – ofrece un sitio desde donde se puede lanzar un ataque contra el poderoso anfitrión septentrional, oriental, y del viejo mundo. Aún más, podríamos sugerir que se borra la nación en la obra de Lamborghini, reemplazada por una proliferación de símbolos internacionales relacionados por la política, la cultura popular y plebeya, y la perversión sexual.
¿Qué podría significar entonces el último verso, “nostalgia del significante”? Nostalgia, desde la invención del término para describir la melancolía, hasta enfermedad, que sufren soldados en situaciones de combate lejos de su país, ha sido durante años una condición casi sinónima con el exilio. Esta nostalgia, sin embargo, no es una nostalgia del hogar, ni de la patria, es decir la morriña como lo llaman los españoles, ni nostalgia del pasado, implícito en el empleo moderno del término, sino nostalgia “del significante”. Nostalgia del significante recalca la insistencia de Lamborghini en el carácter lingüístico – y por eso construido y voluntario – de la nación y la nacionalidad.  Para Lamborghini, la nostalgia existe solamente en la lengua, ya que está aquí dónde ocurren o existen la nacionalidad y la nación.

 

Sobre este artículo

Publicado en Confines
N°22 Setiembre de 2009

•Por Ben Bollig
Reino Unido

Especial para Confines - El extremo Sur

 

Setiembre de 2009
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