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Tiempos secretos*

Osvaldo Costiglia

Poemas Patria Barrosa

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Patria barrosa

Balneario Maldonado, 1945
Aquí estoy
tan cerca, tan lejos
cangrejales del Maldonado
infancia desasida en la pulga gris del tiempo
saturadas de sal
las piernitas hundiéndose
en aquella módica ciénaga
bajo cielos que me trae
mi padre cada verano obstinadamente
de la suya
sin fondo
de la que no vendrá.

 

Mas allá

El mundo parece desierto
como un estadio a oscuras
y el insomnio que te lleva a la ventana
retiene tu mirada
en los árboles que se mueven más allá
un amor singular acampa en algún lugar de la ciu-
dad
justo cuando has perdido
el gusto por los paseos nocturnos.

 

Profecía

Dioses ofendidos
por la marea de detritus de las ciudades
entrarán en ellas
como peces por el flanco del mar
vagarán por las calles
serán borrachos, drogados
o mendigos meditabundos
cubiertos de escamas o de hojas muertas
defenderán sin embargo su desnudez
y hablarán en lenguas.

 

Tormenta interior

Una persuasiva prosodia
evita los sismos del corazón
instala la sed en los lechos
donde reposan cuerpos de bruma
pero contamina el ritmo de las imágenes
una cadencia que te aleja
de la fascinación
con que te atribuyes la lengua
que te corresponde
o a caído en tu boca
que bebió maternidad y calor suave
buscas allí otras palabras
prestadas o creadas por la saciedad
hay un verde racimo que sale de los diccionarios
y se dispone siempre a madurar
pero extravía los zumos que inquietan la dureza
de la piel
preguntás qué forma qué dibujo
te lleva a la intemperie
a la verdad perdida
a la fuente de esas figuraciones
ay de estas idas y venidas
que tejen bajo la tormenta
la red para capturar los peces alucinados
que atestigüen la presencia carnal de una ausencia
la pleamar que vuelve a entrar en ti
e intenta tocar los límites, tus límites.

 

La última palabra

Infiel a las gracias de la oreja
escuchas como quien oye llover
las predicaciones matinales
el degradado drenaje de las humillaciones
y te pones a sentir como se despliega
la parábola del viento
desarmando las aliteraciones
apartando toda posible ventura
o desventura
te quedas con la última palabra.

 

El retirado

Este hombre que no coincide con su época
lo que no sería demasiado raro
sino que además no coincide con sí mismo
lo cual podría ser excesivo o trivial
según se mire
asiste con aire de sorpresa y resignación a la vez
si tal situación fuera posible
al desfalco de su tesoro
por amigos o parientes
a los magisterios de una crítica
enormemente sabia que lo desautoriza
o peor que lo trata con sibilina condescendencia
asiste a la poesía joven o no tanto
que se mueve por allí
con tal seguridad de su objeto
que acredita el exilio que dibuja
su paso solitario en la penumbra de sus sueños
lástima que todo sea un problema de tiempo
y en una veintena de años
estará no resuelto pero más claro
¿o sí?

 

Los huesos hechos polvo

Impalpable molienda de huesos y de tiempo
molienda fina es esa división
que pretende una estiba
y se desmorona en siglos
en décadas en la memoria
no tocada por las manos sus telas
pero en los huesos
de tanto probar el dibujo fracasa
confundiendo al final
cuerpo y cicatriz.

 

No cerrar los ojos

Qué hay que entender
qué hay que explicar
si lo que se exhibe
en las ferias melancólicas de la mente
salda las cuentas
con el brillo joven de las estrellas
cerrando los ojos
como un médico al costado del lecho
de un enfermo que retrocede
hacia el desplome de la especie
dices ahora que no sabes
si sos padre o hijo
de una lucha perdida
pero escribís algo que sostenga el derrumbe
adscribiendo a una alquimia devaluada
todo para que no se diga
que nada has aprendido
pero la verdad es que como dicen
los que te conocen mal
tenés demasiados escrúpulos con la realidad.

 

Haber pagado

Pagué para llegar aquí
entero me parece
pero lobo debería
ser para estar â la page
con los que atraviesan en silencio
los campos nocturnos del corazón
qué hábitos tomar
sobre la base de qué ideología inconmovible
dar razón esa actitud
a los que se tienden
a dormir entre tus andrajos
sintiendo crepitar las hojitas del invierno
niño desde el instante en que tomaste
a ese falso dios por el auténtico
colándose por la hendija de la puerta
porque ha visto una luz
y ha creído escuchar frases de amor
adónde frases de amor
si son como las mariposas
que vienen con la flor y se van con ella
y como ninguno cuenta el cuento
él tampoco lo hará
y si lo hace será falso
te explicaré eso en alguna otra ocasión
no ahora
que parece dulce morir y no lo es.

 

Buscar la lengua

¿Quién te dio la lengua muda
de los tiempos de penuria
para hablar hoy que son los mismos
pero no lo parecen?
sales a mirar la luna
bajando donde hablan otras lenguas
sentado contra la pared
sintiendo deshacerse
la trama que armaban las voces
de exiliados coléricos
al costado del Rastro
¿qué sacas de aquí y pones allá?
promesa de los años
escribiendo en un campo de sal
engañado una vez más por la última promesa
dirás por fin que en mano cerrada
no entran armas ni sale un dedo libre.

 

Cuando viene el loco

El toca su demencia
cuando a su lengua viene
el quejido de una bestia
bajo los astros impasibles
la vida que se perfuma en sus sueños
agota sus recursos
buscando aguas donde pueda navegar
en pos de la dicha intangible
pero a él que se amarra en esos versos
a la única fortuna de que dispone
ya el cuerpo se le viene ajeno
y en su lengua se articula el discurso del ausente.

 

A saber

Puesto allí no allá entre rejas
el fichado antes de nacer
decir el límite para resquebrajarlo
el mundo que era de los progenitores
donde está
qué sol vuelve a esa casa
vagando por las habitaciones
qué voces que vienen de la cocina
de sábados interminables
y llega hasta aquí no más allá
así no asá la niña en la ventana
llorando por la lluvia
tiempo de las cosas
y la muerte la invitada por compromiso
a escuchar viejas canciones
allí no en otro allí
obligada a callarse la boca
a dejarse de joder
su gesto de ya no ver
desde la puerta
se sabe hoy acá no allá.

 

Vivir en el error

Vuelves a pisar los alacranes
cuando entras con escaleras en casa de parientes
pero dejas huellas para que te encuentren
mirando desde donde estás
al que camina por las estrellas
qué fácil la seguridad
qué difícil la aventura
tratando de beber en vasijas vacías
mientras saludas con deferencia al enemigo
tus trabajos se tejen con helechos
a la pared solitaria
por allí pasan los empleados
de la historia
los que tienen sus propias palabras
malversadas en otras mesas
donde nadie bebe.

 

Vida y literatura

Los terrores eran nada
para la altura de tu corazón
ojos en las aguas de un espejo
que viajaba por los costados del mundo
otras palabras otras maneras
sacabas de la calle donde estabas
ya cambiado y listo para partir
por decir algo
listo para morir estabas
cuando el desconocido que te saludó
como si fuera Dios
borró tu hogar en este continente
ahora qué deberíamos inferir de todo eso
cuando los reyes de la noche
acampando en tu cuarto
dejan reposar sobre tus formas más antiguas
una vida perdida que ya no volverá
vuelta toda literatura.

Poeta clásico

Tu sabías donde ir, corrías el canon, lo utilizabas
lo socavabas, destacando la paloma que voló
de los viejos solares poéticos
pero a veces volvías al oro viejo
con amalgamas de nieve y lluvia
y los textos griegos o latinos
eran acuíferos subterráneos
para saciar una sed más antigua todavía
abrazada a una frase que cantaba
entrabas en la ciudad oscura
pisando las huellas de otros días
siempre más cerca de la tristeza
tu vasija oscilaba en la mesa
pero nunca terminaba de volcar su vino
reservando ese último trago
para beberlo a la luz de la última estrella.

 

Bailan en el “ Liguria ”

Hoy que las risas al viento
en la terraza nocturna
han huido a un lugar ilusorio
y las miradas en la sombra pánica
se borran en la deriva de la memoria
subsiste en delicado acorde
tocado por alas de gaviotas
enlazado al ancla del jardín
tú y yo buscamos figuras
en ese vacío
perfumado de tiempo
hay olas en nuestras cabezas
pero ya ni siquiera humedecen la piel.

 

Huelga de explicaciones

Prepara un fondo de huelga
para cuando ya no haya más remedio
que parar y empujar el invierno
hacia el costado de sol del mediodía
que te plantee otra vez las apuestas del delirio
en el poema nublado
y abordes la página
con aguas dispersas y vientos racheados
estarás en esos jardines de hojas carcomidas
asumiendo el perfil del que cree
que todo es tal cual lo dice
convertido en ese personaje
que asume su papel de la peor manera.

 

Lo que no adviertes

No se puede ser dos al alcance del amor
a menos que se esté jugando
a compactar las evidencias en contrario
en una breve encomienda
con cargo al tiempo
la sangre que de verdad cuenta
no es la que circula de la cintura para abajo
que también cuenta
sino la que lo hace por la soledad
cuando es su hora
como un río que no advirtiera
la curvatura del cielo
es frágil es sutil es casi anda
pero para que eso se advierta
pasará una eternidad
que es un instante
nada de esto encontrarás
explorando tu cabeza
y mirando el día
con los ojos pulidos por la escarcha.

*Tiempos Secretos.
Poesías 2007-2008
Inédito.
Osvaldo Costiglia, Bahía Blanca

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La extraordinaria obra poética de Osvaldo Costiglia (1940)  comenzó a gestarse en los agitados años setenta en la ciudad de bahía blanca. E ingresa por derecho propio en el corpus de los grandes poetas secretos surgidos en el interior de la argentina.

Osvaldo Costiglia

Patria barrosa & Tiempos secretos

La poesía de Costiglia ingresa por propio derecho en el corpus de las grandes obras secretas gestadas en lo que algunos llaman el  interior  de la Argentina, y dialoga con las de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Jorge Leónidas Escudero y Ricardo Zelarayán. Durante mucho tiempo “invisible” ante la emergencia de la militancia política, la obra de Costiglia llega a nosotros de su propia mano, cruzada con sus reflexiones de intelectual infatigable sobre la realidad.

por Álvaro R. Urrutia

La selección de Álvaro Urrutia presenta a los lectores de Confines una obra que vuelve y revuelve su propia experiencia pasada y presente; entregándonos “con un tono que jamás llega a melancólico, su mirada de la realidad con mil vetas por don- de se abre camino la comprensión de un contexto nunca fácil. Se decide por la profundización con el riesgo ineludible de abismarse siempre en las entrañas del lenguaje. La experiencia y el compromiso con su tiempo lo obligan a esta llevar a cabo tamaña empresa”.
La poesía de Osvaldo Costiglia, quien sólo publicó Umbral del Resplandor (2001), ahonda su diálogo con compañeros, artistas e intelectuales, desde aquellos años de intensa militancia. Algunas de sus marcas entrañables son el teatro El Aguante (a cargo de Coco Martínez) y la Biblioteca Carlos Astrada (de Guillermo David). Costiglia espera paciente, acechando la escena poética, a los lectores del futuro.
No es la poesía un arte atada al éxito o fracaso que tenga entre sus contemporáneos. La reflexión y la mirada que el hombre tiene sobre su realidad, el modo en que la refleja, jamás sigue un movimiento lineal y homogéneo, sino cíclico y heterogéneo, motivado por cuestiones no siempre predecibles. Así es que existen grandes silencios como también gran- des ruidos en la escena poética. Cada tiempo, necesitado de validaciones vagas o apenas aparentes, elige sus voces tanto como sus silencios. La buena poesía  está obligada a trascender estas arbitrariedades. Debe atravesar la escena, dejar huellas, surcos, cicatrices, contaminarla.
La vasta obra poética de Osvaldo Costiglia (nacido en 1940) viene desarrollándose con paciente continuidad desde los comienzos de los agitados setenta en la ciudad de Bahía Blanca, donde los sectores reaccionarios ganaron tanto la guerra (con las dictaduras militares) como la paz (de la mano de La Nueva Provincia), con un intervalo de diez años en Madrid (desde 1985 a 1995).
En los primeros años su poesía fue casi un secreto, casi invisible ante la emergencia de la militancia política; ahora llega a nosotros de manos del mismo Osvaldo, entre reflexiones de intelectual infatigable sobre la realidad.
Su obra, aunque relegada a un lugar casi marginal, lejos está de quedar enredada en un ensimisma- miento poético corrosivo. Ella no es un bostezo entre los constantes trabajos del ingeniero químico, del intelectual, del militante, del traductor.
Costiglia, en su poesía, vuelve y revuelve su propia experiencia pasada y presente; entregándonos, con tono que jamás llega a melancólico, su mirada de la realidad con mil vetas por donde se abre camino la comprensión de un contexto nunca fácil. Se decide por la profundización con el riesgo ineludible de abismarse siempre en las entrañas del lenguaje. La experiencia y el compromiso con su tiempo lo obligan a esta llevar a cabo tamaña empresa.
La poesía de Osvaldo Costiglia (con apenas un solo libro editado — Umbral del Resplandor, 2001), siempre en diálogo con compañeros, artistas e intelectuales, desde los años de intensa militancia, pasando por el teatro El Aguante (a cargo de Coco Martínez) y la Biblioteca Carlos Astrada (de Guillermo David), espera paciente, acechando la escena poética, los futuros lectores.

 

Sobre este artículo

Publicado en Confines N° 20 Julio de 2009

•Por Álvaro R. Urrutia
Bahía Blanca (Buenos Aires)
Especial para Confines - El extremo Sur

 

 

Julio/Agosto de 2009
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